Posteado por: Loco Atardecer | 7 marzo 11

La ley Marjorie (Margarita)

Foto: “Es verdad… pero si lo dice la televisión”

Marjorie (Margarita), es la única hija que tienen, unos padres que crecieron en los 80´s, lejos estaban ya de esa época dónde se tenía lo que se tenía y estaban ya metidos de lleno en la absurda carrera por tener cosas. Esta  “sociedad de consumo”, como la llaman, es ahora su sociedad y renunciar a ella es renunciar al estatus del “tengo”, por sobre el “soy”, ya que solo basta con aparentar ser, llenando de palabras los huecos vacíos de lo que en realidad no somos y mostrando el estatus del poder comprar y del tener.

En esa carrera frenética están inmersos los padres de Marjorie, que le ponen ese nombre por su abuela que era extranjera y decidieron no traducir.

Marjorie, una niña actual que, como todo niño, aprende de lo que ve, valora mucho el comprar cosas y el consumir, poco sabe de hacer, de esforzarse, y todo capricho le es cumplido, salvo uno, el comer comida rápida, es en lo único que los padres no le permiten, por lo que ella nunca había ido a una “hamburguesería”

Pero Marjorie, que sabía que cuando quería algo, la forma de conseguirlo era perseguir a sus padres hasta el hartazgo hasta cansarlos, era capaz de no parar por semanas hasta que sus padres cedieran, y como todo ser que se adapta para conseguir lo que quiere, Marjorie entró en modo anarquista, dejando bien claro que quería ir a comer esa hamburguesa y que por eso, empezaría la guerra.

Los padres, utilizaron todas sus artes, y le explicaron que no tenían dinero para ir, que tenían muchos pagos, pero Marjorie no cesaba, la guerra estaba en plena marcha, pero ella sabía que siempre ganaría y no dejaría de comer esa hamburguesa.

Los padres de Marjorie, aunque agobiados de pagos hasta arriba, con muchas cuotas por pagar, por vivir por encima de sus posibilidades económicas, acordaron llevarla a la hamburguesería para que se calmara y se centrara en los estudios. Marjorie con 6 años, había derrotado una vez más a sus dos progenitores, y con la sonrisa de satisfacción de los que “lo consiguen”, le dio un beso a cada uno prometiendo ser aplicada y buena (como lo promete siempre).

Al final el padre pidió algo de dinero ya que estaban a fin de mes y entraron en la hamburguesería con Marjorie a la cabeza, que corría hacia el mostrador. Pidió la hamburguesa y todos los accesorios posibles y ese día sintió una vez más el sabor de ganar y por primera vez una hamburguesa.

Al otro día por la mañana Marjorie no se sentía bien y se levantó con fiebre, se sentó a desayunar y tras hacerlo, vomitó todo, obviamente los padres se preocuparon, era Domingo, así que la madre la metió en la cama y pensó que había sido la comilona de ayer. Marjorie se durmió y después de dos horas, se levantó llorando y vomitó nuevamente, la madre cuando la lleva al baño vio que la niña estaba llena de granos y su cara y cuerpo con manchas rojas. Enseguida fueron al hospital.

Luego de estudios y pruebas, pudieron saber que había tenido una reacción alérgica grave y que, de no haber llegado a tiempo al hospital, le podría haber costado la vida. Indagaron los motivos y llegaron a la conclusión de que eran las hamburguesas, por lo que fueron a quejarse.

A la cadena multinacional de hamburgueserías una queja como esa no les importaba y le quisieron dar unos tickets para comer gratis otro día. El padre entonces pide el libro de quejas y hace una denuncia. Es en ese momento cuando se dan cuenta, que pueden sacar dinero, si algo les enseño esta sociedad, es que todo se puede llevar a los tribunales y que eso es dinero fácil, así que se ponen manos a la obra y llaman a los medios para mostrar el estado de Marjorie y contar su historia. Cuando están ellos en los noticieros, un abogado con ganas de ganar dinero los ve y contacta rápidamente con ellos y juntos empiezan una campaña de publicidad y juicios, que incluye demandas al estado y al ministerio de salud.

Tanto es así que el gobierno, ve que debe hacer algo frente a la opinión pública para “limpiar” la imagen y hace una jugada rápida, cesando del puesto a la ministra de salud. Asi, al reemplazarla, espera acallar un poco el ruido y mostrarse responsable, inicia pericias propias a la hamburguesería y a varios locales y cierra unos cuantos de ellos. Enseguida, grupos del movimiento vegetariano empiezan a manifestarse en contra de la comida rápida y los medios, ávidos de noticia, ponen este tema día y noche, inquietando a la opinión pública. El gobierno y su nuevo ministro deciden tomar cartas en el asunto y parar la ola, por la proximidad de elecciones y sale el ministro de salud a hablar a los medios explicando que la comida rápida y en general las comidas con altos contenidos de grasa matan a miles de personas por año y que se lanzará una ley para regular la venta de este tipo de comida, a la cual la gente ya le llama La Ley Marjorie.

Cómo la sociedad sigue convulsionada por todo esto y siguen las protestas por parte de grupos ecologistas, amantes de los animales y vegetarianos, en las puertas del senado y en la puerta de los locales de comida rápida, ahora en todos. El gobierno apura una ley que, según dice, es la primera ley en el mundo que protege a los ciudadanos de los efectos derivados del consumo de grasas, que salvará la vida de miles de personas. Y prohíbe la venta y producción de comidas con alto contenido en grasas, según unos estándares fijados por el ministerio de salud y que se ampliará a todo tipo de comida que se venda en restaurantes, supermercados, bares, etc. La gente ya empieza a dividir sus opiniones, pero existe una gran presión por parte de otros grupos para ir más allá, así como de los empresarios para que no se lleve a cabo, pero la presión política es más fuerte ya que la presión del dinero y algunas cadenas se apuntan a la venta de comida baja en grasas como medio de publicidad, otras cadenas cerrarán dejando a mucha gente sin trabajo.

La historia de Marjorie comenzó a dar la vuelta al mundo por todas los medios y Marjorie y sus padres, que eran invitados a todos los programas de televisión por ser el caso que “consiguió” mejorar la salud de los niños y combatir la obesidad infantil, empiezan una serie incansable de presentaciones en la tv, reportajes, anuncios publicitarios, y además del juicio y del dinero que recogieron, ya era ese, un rentable modo de vida.

En el país vecino ven que esta ley va a ser una buena punta de lanza política y deciden sumarse a la campaña y hacen público que ellos también se sumarán, pero restringirán aún más la venta de productos grasos. Lo que hace que el gobierno se de cuenta que debe ir un poco más allá y hace una ampliación a la ley Marjorie y prohíbe ahora, la producción de todo tipo de comida con contenido graso y limita la venta de productos con cierto contenido en azúcar, haciendo ver que los productos que se prohíben son los que van dirigidos principalmente a los niños, ya que el gobierno a comenzado una fuerte campaña para evitar la obesidad infantil.

Estas medidas resuenan en todo el mundo y los gobiernos se dan cuenta rápidamente que estas medidas hacen ver a un gobierno como “progresista”, “avanzado”, y preocupado por el bienestar de sus ciudadanos, por lo que empieza a copiarse en varios países del mundo.

Pronto, el presidente siente que su gobierno es visto de pronto como un país más evolucionado y se da cuenta que tiene que hacer una nueva jugada, piensa que eso lo pondrá en los libros de historia, y reúne a un gabinete de ministros y asesores de imagen preparando la nueva jugada, esta vez, un plan de acción más completo.

Sabe que hay otras cosas que otros gobiernos intentaron hacer y que no habían podido por la fuerte oposición de los empresarios y decide comenzar toda una nueva ley de sanidad, creando un selecto grupo de estudio con unos medios económicos holgados, que pongan en marcha la lista de acciones progresistas que desean demostrar. Y comienzan una campaña millonaria que permite ganar las elecciones.

Una vez ganadas las elecciones necesitaban comenzar un plan de acción para las próximas, sabiendo que los cambios que propondrían, no serían fáciles de introducir, y más con la contra de los empresarios.

Así es como rápidamente el gobierno reúne a los grandes de cada sector y le ofrecen la jugada maestra de avisarles con unos años de anticipación para preparar sus productos permitidos antes que su competencia, compensando así las pérdidas millonarias por las restricciones, con la ganancia de quedar como únicos productores inmediatos de productos permitidos, sabiendo que luego las demás industrias no podrían seguirles el ritmo ni reconvertirse fácilmente. Con esta jugada consigue el gobierno hacer lo que otros no pudieron, es decir, tener también el apoyo de los gigantes de la industria y así mayor facilidad para introducir sus cambios.

Seguido, y en pos del bienestar de los ciudadanos, comenzaron a ir uno a uno sobre los temas que, ellos entendían, que podían servir para mostrase como un gobierno comprometido con sus ciudadanos, evolucionado y modelo. Después fue el azúcar, el tabaco, el alcohol, el café, y luego una larga lista de cosas pequeñas, que afectaban a colectivos pequeños que no tenían forma de defenderse, limitando todo tipo de deporte al aire libre a centros habilitados y homologados para “la práctica segura de deportes” que ya dejaron de ser al aire libre, y por supuesto, se quitaron de los medios todo el que estuviese en contra, y tuviese algo que  decir.

Tuvo que pasar un tiempo hasta que la ciudadanía fue digiriendo poco a poco los cambios y poco a poco, los medios y en especial, en la televisión, los que opinan pero no son nada, generaron esa sensación de que todo está bien, de que todo era correcto y mejor. Al final, esa porción de la gente que no es capaz de ver más allá de lo que dice la televisión, tomó partido y aceptó, unos pocos lucharon con palabras que fueron acalladas, por la presión mediática o por el descrédito ejecutado eficazmente, y desde luego, con la gran mayoría de la gente, que mira para otro lado con tal de no tener que salir del sofá.

Cómo en las guerras, gobiernos que se enfrentan son unos cientos, soldados que las luchan, unos miles, y afectados muchos millones, pero son millones silenciosos.

Así la ley llamada por los medios “la ley Marjorie”, fue ampliándose de tal manera que se cumplieran unas normas fundamentales: Que hicieran ver mejor al gobierno, que los distanciara del resto, que pareciera que era para proteger a los ciudadanos, y que hiciera que los mercados quedaran cautivos. Restringir favoreciendo a los grupos económicos más fuertes para controlar el mercado y que las personas no pudiesen hacer nada por su cuenta, que no fuese comprado con dinero.

Allí entraba internet, esa fuente de conocimientos dónde aún se puede aprender que con aceite usado y sosa se puede hacer jabón, inadmisible y difícil de controlar. Ya se había comenzado el trabajo de control, esta vez utilizando como excusa el control del Copyright, pero aún no era suficiente, había mucha información imposible de parar y mucha de ella era de dominio público, así que había que asegurarse de que se podría detener también ese poder de conocimiento, y lo más importante, esa herramienta de comunicación global que podía hacer que personas desconocidas, pudieran unirse para luchar por sus derechos y lo peor… sin salir del sofá.

Así comenzó todo, así es como sucedió, hoy Marjorie tiene 40 años, y está siendo detenida en este mismo instante y en directo, han encontrado en su casa dos tarjetas de música pirata y una película de piratas, también pirata,  la han atrapado intentando hacer el amor con un hombre, sin permiso del gobierno, sin los estudios previos, ni examen de compatibilidad; con un policía de encubierto que al estar en situación, le labró el acta correspondiente, y la puso a disposición judicial.

Seguramente serán 3 años de cárcel entre todo, más multa, más costas, y ella alegará demencia o algo así, y dirá que ya ha recapacitado y dará gracias al gobierno, por proteger a los ciudadanos.

Menos mal que a esto le llaman democracia “el gobierno del pueblo”,… menos mal.

Gracias a todos por haber leído este blog ya que este será el último artículo que escriba en el mismo, antes de que lo cierren. Me vendrá a buscar la policía en cualquier momento por ser uno que aún se resiste a vivir así, es más, ya han tocado a la puerta y serán ellos. Huiría pero tengo el dichoso chip implantado, como todos nosotros después de los 18,  y de poco valdría ser un prófugo por unas cuantas horas.

Espero que, antes de que el mes que viene, cierren por completo internet libre y pase totalmente al control del estado, puedan circular aún estas palabras y que alguien las guarde en papel, para las generaciones futuras.

Firmado.

http://www.hayquehaceralgo.wordpress.com / blog.haceralgo@yahoo.es

Posteado por: Loco Atardecer | 22 julio 10

Sálvate, dijo el psicólogo

Foto: “Ver mas amaneceres y mas puestas de sol”

Hay muchas excusas (no hablo de motivos) para ir a un psicólogo:

Porque mis amigos van todos, porque en mi familia van todos, porque aparenta algo, porque puedo empezar las frases diciendo “mi psicólogo me dijo…”, porque voy desde chiquito/a, y millones más. Cuidado que no hablo de los “porqué” ya que excusas nunca faltan para ir o para no dejar de ir, quien no tenga problemas que firme autógrafos.

Ahora, si vas a un doctor para que te cure un resfrío estás resfriado, pero si vas a un doctor en psicología es que estás enfermo de la mente. ¿Como es que te hace mas importante estar enfermo de la mente?. Misterios de nuestra sociedad, como los ovnis o los políticos.

Entiendo que alguna vez (o veces) sufras un trauma o problema, por un momento malo o una mala experiencia y eso te lleve a un psicólogo, (como cuando uno se resfría va al médico), en un momento puntual de tu vida y por el tiempo que necesites para solucionarlo. Los psicólogos son necesarios, útiles y por sobre todo una solución a un problema puntual. Pero… ¿4 Años de Psicólogo?, ¿De que accidente de avión fuiste el único sobreviviente?.

Todos tenemos problemas, pero es mas fácil ir al psicólogo que pensar, es mas fácil contarles los problemas a un psicólogo que tener un amigo, es mas fácil mentirle a un psicólogo para que nos de su aprobación que escuchar la realidad de lo que somos frente a los nuestros.

Ir a un psicólogo puede ayudarte, pero hay un problema. Y es que por un psicólogo uno paga dinero, es decir, no es gratis, ni vocacional y si dejas de pagar se acabó el psicólogo. O sea, hay un interés. Porque, si pagamos es que somos “un cliente”. ¿Me sigen? y dirán ¿Y que?. Razonemos:

En realidad para un psicólogo tus problemas son sus ganancias, un cliente curado es un cliente menos, mas terapia más dinero,  todos tenemos que llegar a fin de mes. Si, te ha ayudado mucho, pero ayudó ¿a quién?.

Te pongo ejemplos

Llego y le cuento mi vida desde la última vez: Estoy preocupado por… quisiera poder cambiar a… estoy atrapado en esta situación… quisiera que tal me quisiera… yo quiero salvar al mundo…

Y el psicólogo, al cual le pagamos para “ayudarnos a que nosotros mismos tomemos una decisión” o a afrontar una situación nos dice: “Sálvate”.

Vos también tenes derecho a… no podes salvar al mundo… no podes cambiar a nadie… si no te quiere es que no te merece,… Pero, ¿es así?, ¿tiene toda la información?, ¿necesitas un club de fans?, ¿te hace sentir bien que te digan lo bueno/a que sos?, ¿Sabe como afectan esas decisiones a tu entorno o sabe solo tu versión?.

No importa, no sabe, no le interesa tu alrededor, no es como un amigo que come en tu mesa y conoce a todo tu entorno, el psicólogo no quiere a tu familia, y por sobre todo, nunca te va a decir que te jodas bien jodido/a porque la cagaste.

Cuidado, no estoy ni en contra ni a favor, solo digo que el que paga tiene la razón, es decir, su misión es “Salvarte”, porque sos quien paga por ser salvado.

A mi forma de ver, la gente, cuando le digo que hay otra solución:

yo: ¿Cuántas veces te pusiste a pensar?

respuesta: Todo el tiempo.

yo:¿A meditar?

respuesta: No soy Budista.

yo: Es decir, yo creo en la filosofía.

respuesta: ¿Eh?, si yo no tuve eso en el colegio.

No, la filosofía no es solamente leer a un filósofo famoso o saber “citas celebres”, se trata de un mecanismo que siempre tuvo el hombre para resolver sus problemas. Para el frío del cuerpo hacía fuego y para los problemas del espíritu se ponía a pensar.

La filosofía aplicada a la solución de problemas, a eso le llaman “Filosofía Práctica”, que no se vende, no se compra, pero se aprende. No hay excusas, no hay quien nos diga lo buenos que somos y no podemos contarle a nadie que queremos salvar al mundo siendo en realidad muy egoístas, simplemente se trata de parar un momento a pensar, a meditar, a buscar soluciones, reflexionar y por sobre todo encontrarnos a nosotros mismos como personas individuales, seres pensantes y capaces de todo cuando nos lo proponemos. Ser nosotros mismos frente a frente con nosotros mismos, con el “yo real”, ese a quien solo nosotros conocemos.

Eso si, cuidado si buscan “filosofía práctica” en Internet, porque lamentablemente se desvirtúa el término para llevar a la gente a escuelas de meditación, sectas, etc. Pero si buscan encuentran.

Si pensáramos, meditáramos y aprendiéramos cuales son las cosas importantes de la vida, entonces realmente no necesitaríamos ni antidepresivos, ni psicólogos.

Porque la mayoría de nuestros problemas son Nubes de humo, que nos ocultan lo que realmente es importante y esencial. Si podemos ver a través de esas nubes, seguramente vamos a poder ver la vida de manera diferente. Cambiando nuestra forma de ver la vida, cambiará la forma de ver nuestros problemas y al final, quien sabe, quizás encontrarles solución.

Posteado por: Loco Atardecer | 18 mayo 10

Que estrés

Foto: “No puedo paraaaar”

Suena el despertador, y voy dando manotazos de ahogado, no consigo despertarme ni dormir con ese ruido penetrante, llego al despertador, lo apago y sigue sonando, … no, es la alarma del teléfono, me estiro un poco mas y llego medio ciego hasta él, pero en la desesperación del piirippiiipiiiiii… lo empujo, se cae y se me apaga, me levanto ya de mala leche, y veo que es tarde, así que corro al baño todavía medio dormido y pateo sin querer con el dedito chiquito del pie la pata de la cama que parece que se hubiese estirado para darme justo ahí, grito, salto en una pata, y llego al baño con un ojo cerrado y el otro medio abierto, abro el agua para despejarme y se me cae el teléfono que todavía llevo en la mano, lo saco, lo seco, me mojo la cara y consigo despertarme, me afeito, me perfumo, me peino, me visto, y mientras voy juntando mis cosas, dejo calentando el café, cuando vuelvo me doy cuenta que no había encendido el fuego, ya no tengo tiempo de desayunar, salgo corriendo por la puerta, y apuro el paso cuando… ¿mi vecino paseando el perro?… el silencio en la calle… ¡Mierda es Sábado!… Mi vecino me ve y me saluda, yo lentamente le sonrío mientras levanto la mano y le saludo gritándole –¡Un cliente, me hace ir un sábado…, que se le va a hacer!-, y sigo caminando como si nada preguntándome ahora que hago vestido de trabajo, con maletín un sábado a la mañana, así que doblo en la esquina para perderle de vista y sigo caminando, pero, no puedo seguir por el barrio o voy a tener que dar más explicaciones y …¡¿A dónde voy?!, así que vuelvo sobre mis pasos lentamente y me asomo por la esquina que acabo de doblar, esperando a que mi vecino ya no me vea, y apuro el paso para volver a casa cuando justo sale mi vecino de al lado que ni bien me ve me dice: -¿Así vestido un sábado?-

y le explico –Tsss… un cliente, que me hace ir un Sábado-

-Ahh claro, pero, ¿A dónde ibas ahora?-

-No, volvía porque me olvidé el teléfono.- le respondo

-¿Y después te vas al cliente?-

-Sí claro- le respondo.

-¿Sin coche?-

-No, es que es cerca, prefiero ir caminando-

-Ahh, entonces te acompaño-

-Nooo, es que tampoco es tan cerca- le digo.

-Bueno, es que yo salía a caminar, y así por lo menos vamos hablando-

-Vamos entonces- le respondo sin remedio

-¿Y el móvil?- me pregunta

-No, no importa, si total nadie me va a llamar un Sábado-

Y empezamos a caminar, claro, no podía hacer dos o tres calles y decirle que era ahí, así que caminamos como 30 calles y como no se cansaba, empecé a buscar dónde meterme, al final veo un taller mecánico abierto (casi lo único abierto a esa hora) y le digo a mi vecino que era allí, que tenía que ver un trabajo con el dueño y bla bla bla. Mi vecino, empecinado, me dice que me espera, yo le digo que no se cuanto voy a tardar, y responde: -No importa, si es sábado, te espero y así volvemos juntos, y después me acompañas a mí a hacer unas cosas.-

Entro al taller mecánico y no aparece nadie, yo, ya desesperado, empiezo a caminar hacia el fondo del taller para hablar con alguien ya que mi vecino miraba desde enfrente, cuando de pronto, sin yo verlo venir,  me salta con dos patas al pecho un ovejero alemán con esas dos patas llenas de taller mecánico sobre mi camisa blanca, mi saco y mi corbata, a la vez que de una oficina gritan “Pase, no hace nada”, pero lo mismo no decía mi camisa. Me pregunta que quiero y como no sé qué decir le pregunto por una calle y justo vengo a dar con el único tipo ocupado un sábado por la mañana que tiene ganas de explicarme como llegar y me dice “Salgamos a la calle que le explico”, le digo que no se moleste, que no es necesario, y no me escucha y sale a la calle mientras mi vecino ve como el tipo me explica diez o doce veces como llegar.

Le doy las gracias y le mando saludos a Pepe (él pobre hombre todavía se preguntará quien es Pepe), y me voy. Mi vecino me pregunta que pasó y yo le digo que el dueño no estaba y que me indicó dónde está el otro taller, él me dice que me acompaña y le digo que no, me insiste y rápidamente se me ocurre decirle que hoy no abre, que abre el lunes y me quejo de la informalidad de Pepe.

Mi vecino entonces empieza una maratón por varios comercios del barrio, comprando, visitando, charlando con amigos, explicando además a todo el que se cruza el porqué voy vestido así un sábado.

Al final son ya las 11 cuando llego a casa después de una agitada mañana de sábado, me hecho en el sillón y reflexiono, mientras me saco los zapatos y levanto los pies para descansar, y me digo: “Que estresante es no querer pasar por tonto”.

Posteado por: Loco Atardecer | 14 mayo 10

La foto recortada

Foto: “Una sonrisa para la foto”

Revisaba las fotos, esas que todavía tengo en papel, esas antiguas que tenemos en una caja en algún sitio, o en esos gruesos y pesados libros de fotos que rara vez (o nunca) miramos. Claro, ahora tenemos cámaras digitales y lo vemos todo en el pc o en la televisión, y podemos sacar todas las fotos que queremos y sin control (ni coste), sacamos miles de fotos. Pero nuestra esencia nunca cambia, y al final esas fotos también terminan en alguna carpeta, esta vez del pc, y que nunca o rara vez miraremos.

Como decía, miraba fotos y entre ellas recojo una foto mía, realmente me veía bien, era una foto recortada porque, claro, quien salía en la parte recortada ya no estaba en mi vida y no quería recordarla, ni tirar mi foto, así que en su momento aplique el “Photoshop” de mi generación, las tijeras.

Pero el caso es que a esa foto recortada la recordaba perfectamente, y recordaba de la chica recortada todo,  su cara, la posición en que estaba, y recordaba también el momento, casi como si estuviese viendo la foto completa.

Me quedé mirándola un rato (completa claro, porque ya no podía verla de otra forma) y dije que ya estaba bien, si no podía olvidar la parte que faltaba entonces lo solucionaría.

Fui hasta la cocina, encendí el fuego y acerque la foto para quemarla, pero la foto al prenderse, de pronto se arqueó y el fuego me quemó el dedo, solté la foto y la dejé quemándose sobre las hornallas mientras yo ponía mi dedo bajo el agua fría.

Me quedé pensando un rato en todo eso y al final me di cuenta que no podemos borrar nuestros recuerdos porque al final, somos los que somos, porque fuimos los que fuimos. Tanto es así que, si no hubiese recortado hace tantos años esa foto, no me hubiese detenido en ella, no me hubiese puesto a recordar, pasaría la foto como una más, y realmente hoy no me hubiese quemado el dedo.

Así de directo afecta nuestro pasado a nuestro presente y nuestro presente a nuestro futuro.

Como tantas otras bromas del destino, inesperadamente, un trozo de foto que faltaba (ni siquiera una que estaba allí), esa parte incompleta del cuadrado, consiguió quemar mi dedo, y ante el miedo aterrador de lo que pudiese hacer una foto completa, cerré la caja de las fotos enseguida.

Todavía con dolor, volví a la cocina a poner un poco mas de agua fría al dedo y mientras miraba las cenizas que quedaron esparcidas, pensé, es la segunda vez que consiguió hacerme daño, a pesar de haber jurado, que nunca más lo haría.

Posteado por: Loco Atardecer | 5 mayo 10

Las hojas del calendario

Foto: “El tiempo pasa esperando”

Hasta el año de vida, todo se resume en esperar hasta volver a tener hambre.

Entre 1 año y los 2 solo existe el día y la noche, nada más.

Entre los 3 y los 5 el tiempo pasa entre  los días de juego y los días aburridos viendo la TV.

Entre los 6 y los 10 solo tenemos los días de colegio y los fines de semana, (y las vacaciones, claro está)

Entre los 10 y los 18 una tarde nos parece muy larga y un fin de semana eterno

Entre los 19 y los 25 los días son larguísimos y los fines de semana muy cortos

Entre los 26 y los 30 los años parecen 6 meses y los fines de semana no existen

Entre los 30 y los 40 los años parecen tres meses

Después de los 40… yo todavía no lo sé… pero no creo que me alcance lo que me queda por vivir.

Qué bueno sería volver a nacer… pero sabiendo todo lo que sé.

Posteado por: Loco Atardecer | 9 marzo 10

La regla de medir las cosas

Foto: “Nuestros mm, nuestros cm, nuestros mts”

Aunque parece poco importante, siempre existió eso de mirarse al espejo, todos en algún momento nos miramos al espejo directo a los ojos y nos decimos cosas, será porque, en ese momento, sabemos que el que tenemos delante nos entiende y piensa como nosotros.

En la biblia ya se habla de los espejos, que eran de metal pulido y para el año 1300 en Venecia inventaron el de vidrio con metal detrás, que perfecciona 500 años después un químico alemán.

La cuestión es que, esa persona que se refleja es ni más ni menos que nosotros, con la única diferencia que, al levantar el brazo derecho, nuestro compañero en el espejo, levanta su brazo izquierdo, pareciendo una broma del destino, que ni nuestro reflejo haga exactamente lo mismo que nosotros.

Así y todo, que ni nosotros mismos reflejados actuamos igual, seguimos empecinados en pensar que solo nosotros hacemos lo correcto y que todo el mundo debería actuar igual que nosotros. ¿Cómo?, simple, si nosotros hacemos algo incorrecto, está bien que lo hagan los demás, si los demás no lo hacen, son tontos por no hacerlo.

Así nos convertimos en “la regla de medir las cosas”, dónde todo lo que hacemos (por bueno o por malo que sea), pasa a ser correcto y todo lo que no hagamos pasa a estar mal. Es decir, si nos fuimos a vivir a los 18 con nuestra novia de 45, está bien que lo haga mi vecino, si lo hace mi vecino y yo no, ¿Mi vecino es tonto o ella tendrá dinero?

Es cuestión de escuchar a la gente en cualquier reunión y después tratar de reconocer esas palabras en nosotros mismos.

-Yo, siempre hice eso…- dice una.

-Ahhh… yooo nooo… yo lo que hago es esto otro… ¿cómo vas a hacer eso?- responde otra

-Pero, si hacer eso está mal- agrega una tercera.

-Bueno, que lo haga está bien, yo lo hago también- deja caer una cuarta.

-¿Pero cómo vas a hacer eso?- le reprocha la tercera.

-Sí, está mal lo que hizo pero yo también lo hice, deberías hacerlo también- se defiende la cuarta.

….

Así queremos que sea el mundo, como nosotros, juzgando a los demás por lo que hacen diferente y sin valorar que cada uno debe vivir la vida que le toca. Criticando a los demás por cosas que nosotros no hacemos; a veces impulsados por nuestros valores, otras veces por nuestros ideales, y casi siempre por la envidia de no poder hacer, de no saber hacer o de no tener valor para hacer.

¿A quién le importa que tu amigo se compre un coche y no tenga que comer?, si te afecta por algún motivo, cabe la posibilidad que nos empuje a criticar, pero la mayoría de las veces es solo el querer medir con nuestra vida, la vida de los demás. Es como cuando alguien comete un error en su vida y aprovechamos para sacar a relucir “la regla” y difundir el error, en el boca en boca que tanto nos gusta usar.

Quizás, … y digo “quizás”… deberíamos pensar que cada persona de este mundo (incluyendo nuestra pareja, amigos, e hijos), tengan experiencias de vida distintas, otras expectativas, otros deseos, o necesidades que seguramente no se acerquen ni un milímetro a las nuestras, y por eso tomen decisiones y vivan su vida de otra manera.

Recuerdo cuando a eso de los 18 años visité a un amigo ya casado y con hijos, que lo estaba pasando mal económicamente, me contó esa tarde lo que le pasaba y mientras hablábamos del tema me ofrece unas galletas de origen suizo, su mujer me dice que las pruebe que no se comen todos los días, que eran carísimas, no recuerdo cuanto, pero para galletas, carísimas sí que eran.

Al salir de ahí me quedé pensando en eso, como podía ser que, pasándolo mal, se gastaran dinero en esas galletas. Al llegar a casa comento con mi padre, reprochando como, en su situación y teniendo hijos, no tuviesen más cuidado con el dinero. Mi padre, que con más experiencia que yo y habiendo pasado por una situación así cuando yo era recién nacido (yo a esa altura nunca lo había pasado mal económicamente), me dijo que estaba equivocado, que cuando uno lo pasa mal, necesita esas pequeñas cosas que te dan aliento, que te hacen sentir un momento de satisfacción y que te permiten aislarte de tu problema para poder seguir luchando al otro día, y que, aunque las galletas fuesen caras, más caro era no haberlas comprado, y que al final, tampoco cambiaría tanto su economía. Me quedé pensando en eso por un momento y me di cuenta que tenía razón. Así supongo que agregue a “la regla de medir las cosas” algo más… y seguí midiendo en otro sitio.

Posteado por: Loco Atardecer | 4 marzo 10

La mentira verdadera

Foto: “Que pequeño es el mundo, pensará”

Bajo a comprar el pan una mañana que casi llega al medio día, en uno de esos sábados en los que parece que todo el mundo decidió a salir a comprar. Como siempre, espero al último minuto, por eso de darle emoción al Sábado, cosa que si no llego, le de una excusa a mi mujer para enojarse porque fui a último momento y no tenga que andar buscando excusas, ya que los Sábados son para descansar.

Al final bajo un poco distraído, cuando de pronto una mujer ya mayor, me pasa por al lado casi corriendo y me da de lleno con el carro de la compra en medio del estómago tan fuerte que casi me tira al suelo.

Yo me incorporo después de medio segundo y me doy vuelta, mientras la mujer a los gritos me dice un poco de todo (mientras se va poniendo colorada y jadeando como si viniese de correr), yo, que todavía estaba pensando en que no llegaba a comprar el pan escucho que me dice que si no miro por donde voy, que tengo que tener más cuidado, que como puedo ser tan torpe, que … y de pronto le digo… -pero, señora, si es usted quien me dio con el carro en medio del estómago- y ella, que no sabe que responder me dice –Eso por no ver por dónde vas, si hubieses mirado me hubieses esquivado-. Yo ya no sabía que decirle, y para colmo la gente, que cuando tiene atracción gratis, llena las gradas, se empezó a arremolinar en torno a la exhibición.

Al final decidí calmarme y respirar profundo (sobre todo para recuperarme del golpe), y le digo -Pero señora, ¿A usted le parece que yo salgo todas las mañanas de sábado tratando que la gente me dé con su carro en el estómago?… la señora entonces entro en razón y mientras intentaba controlarse poniendo su mano sobre el pecho, me dice que le perdone, es que estaba muy apurada, que tenía un día terrible, que no podía mas, … yo, ya más comprensivo le digo que no se preocupe, que no había sido para tanto (mientras pensaba que la operación para extraerme la manija del carro del pecho la pagaba ella), que se calmara, que no era tampoco para ponerse así,… Entonces vuelve a levantar la voz y me dice medio agitada que no podía más –¡Es que son las once y media y todavía no puse la comida!.- ¿¿¿eeeh???.

¿Casi muere de un ataque y comete un extraño homicidio con un carro de la compra en medio de la vía pública porque es tarde para poner la comida?… ¿Explota el mundo luego y no quiere morir con el estómago vacío?, ¿Acaso después de comer no hace la siesta o ve cuatro horas de televisión?… cuando escuché eso le dije que vaya a hacer la comida y yo me fui a buscar el pan.

Para esa mujer era tan importante tener que hacer la comida cuanto antes, que no podía siquiera pensar, para ella, en su mundo, poner a hacer la comida tarde, era un abismo insondable dónde no sabe ella que podía pasar; como si de eso dependiera el mundo. Y así es, porque para ella es “verdad” y esta viviendo su propia mentira, una mentira en la que un minuto o dos o cinco o treinta hacían la diferencia, ella vivía como todos nosotros en “la mentira verdadera”, ese mundo que creamos a nuestro alrededor, ese micro-mundo en el que vivimos y en el que, para nosotros es todo verdad. No pasaba nada si ese sábado comían diez minutos más tarde, pero esa mujer realmente vivía eso como real.

La mente es un extraño ser viviente que “piensa y luego existe”, que quiere una rutina, que, caprichoso, busca un estímulo, y que también nos lleva a creer que todo lo que pasa es real. Recuerdo de chico a alguna mujer que no salía nunca de su casa, que no le conocía la cara, y que solo podía reconocer sus ojos detrás de las persianas, pasándose todos los días de su vida solo mirando por la ventana, viendo un trozo de 20 metros de calle, para esa mujer, un tropiezo sería todo un acontecimiento para el noticiero. Así, nuestro mundo se va achicando, y nuestra sensación de inmersión en esa realidad nos va ocupando la atención, para terminar creyendo que lo que pasa es real y que todo lo que no encaja en nuestro mundo está mal, o no existe.

Como un jefe que, solo porque alguien más pensó que estaba capacitado para ocupar ese puesto, se transforma en ese micro-mundo de la oficina, en una mala persona y utiliza su “poder” para humillar. O como un marido que grita a su mujer porque no le planchó una camisa.

Por eso tenemos que evitar “creernos la mentira”, no dejar que esa mentira se transforme en verdadera para nuestra mente y tratar de ver nuevos horizontes ampliando ese mundo, haciendo que seamos cada vez más abiertos y más honestos con nosotros mismos, para no sacar a relucir “la regla de medir las cosas” e intentando ser más comprensivos.

 

Posteado por: Loco Atardecer | 11 febrero 10

La incertidumbre del destino

Foto: “Conduciendo por la vida”

El destino es esa parte de nuestra vida que se supone ya viene escrita, para unos, como mi madre, le llaman karma, (“que karma que tengo con ustedes… “ decía y sigue diciendo). Eso de estar predestinado como hablan muchas culturas es algo que nosotros también, de una forma u otra pensamos.

El problema es que solo podemos estar seguros de nuestro pasado, porque pasado hay uno solo, pero, futuro… el futuro es incierto, el futuro tiene tantos caminos como queramos y puedo demostrarlo.

Ahora mismo estás leyendo estas líneas, ahora podrías dejar de leer, podrías pararte y saltar, o vamos mas allá, podrías pararte y con un martillo hacer pedazos la pantalla, … es decir, ahora mismo estás haciendo tu futuro, ¿Cómo se puede predecir entonces el futuro?, imposible porque nunca vamos a saber cual era el futuro realmente.

Digamos que sabemos el futuro y lo evitamos, ¿como sabemos que tu futuro no era evitarlo? Más claramente, de pronto por obra divina, ves que si cruzas la calle ahora, vas a tener un accidente, la pregunta es ¿Si cruzas y sucede ese era tu destino?, si no cruzas ¿Era tu destino no cruzar?

Creo que la respuesta es que el destino tiene muchos caminos y que cada decisión en cada momento va trazando esa línea que luego llamaremos pasado. Solo sirve hablar de destino para decirse uno mismo que no hay más remedio y conformarse.

Es cierto que uno no controla el mundo ya que se juntan una gran cantidad de factores que influyen en nuestra vida. Por eso es tan importante tomar esas decisiones, mirar hacia adelante sabiendo que lo que vamos a encontrar es un mar embravecido y en esa tormenta vamos a tener que navegar hasta el final. Es difícil, es arduo, cansa y desanima ese continuo golpear de las olas, esa tormenta que es la vida y que no para. Pero justamente por eso es que hay que saber tomar decisiones y enfrentarse de cara a la tormenta. Tomar el timón de nuestra vida es el primer paso para controlarla.

Vivir, evidentemente es un juego de superación continuo, no siempre superación es ganar más dinero o tener un coche nuevo, superación es poder sobreponerse a los golpes, sin perder en el camino el corazón, sin endurecerse, y poder ser cada vez mejores, a pesar de todo. Nada es tan importante para superarse como el mejorar como persona a pesar de las dificultades que tiene la vida. Solo somos mejores si podemos serlo a pesar de los golpes.

Por eso de la superación y porque el juego de la vida es bonito es que tenemos que enfrentarlo todo con la fuerza espiritual y mental suficiente como para entender que es un juego y no vivir en “la mentira verdadera”.

Si supiéramos absolutamente todo lo que nos va a pasar en la vida, paso a paso, día a día, entonces ¿Qué sentido tendría la vida?, creo que simplemente nos aburriría y nos suicidaríamos. Lo bonito de la vida es “la incertidumbre del destino”, ese momento por la mañana en que nos despertamos sin saber que va a pasar, eso de tener que estar alerta todo el tiempo, recibiendo lo bueno y lo malo con el mismo desconocimiento; esa sorpresa continua que nos hace sentir vivos.

Somos los hacedores de nuestro destino, esos que sabemos navegar en mares tormentosos y podemos disfrutar de un pequeño momento de calma, que nunca perdemos el corazón, y que moriremos cuando nos toque, sabiendo que hasta el último suspiro, seguiremos luchando.

Posteado por: Loco Atardecer | 2 febrero 10

Las bolas de cristal

Foto: “El futuro es un túnel de ida”J.

Todos queremos saber el futuro, no tanto por curiosidad, si no para poder aprovecharnos de él, prepararse y manipularlo, tomar decisiones que cambien nuestro destino. Muy distinto a la filosofía de las artes marciales que creen que, cada vez que tomamos una decisión modificamos el destino, y que si actuáramos mecánicamente sin pensar, ese sería nuestro verdadero destino.

De esa necesidad de conocer el futuro nacen las bolas de cristal, ese cristal mágico que nos puede revelar el futuro, obviamente que en este término meto también a esos pedazos de papel prensado y pintado que llamamos cartas, a las “médium” y a las completamente locas, y otras brujerías. El dicho lo dice claro: “No creo en las brujas, pero que las hay las hay”. Justificando así el creer, aunque creen que no está bien creer.

Lo más raro de todo es que, mientras más creyente de una religión cualquiera, mas creen en este tipo de magias, cuando en realidad, el creer en todo eso sería ir en contra de todo su propia religión. Pero… que las hay las hay… una frase y queda todo justificado.

Al final de cuentas, como siempre digo, no se puede discutir con nadie una cuestión de fe, porque la fe es simplemente creer en algo, y ese algo no tiene porque tener sentido, y me parece bien. La fe no necesita justificación, es un sentimiento positivo del hombre que nos ha impulsado a creer en todo lo que nos ha impulsado a seguir adelante.

El problema se plantea cuando este hombre visita una médium:

Entra, como todo el que entra a consultar a una persona de la que esperas que te diga el futuro, con cara de escéptico-que-cree, con la cara dura sin expresión y esa mirada en los ojos que va pidiendo ayuda.

La médium se sienta y comienza a mezclar las cartas mientras él va pensando, ¡no las mezcles tanto que es mi futuro!, y ella dispone las cartas sobre la mesa mientras van hablando.

Comienza a decirle cosas simples, cosas que no le cambian la vida, y él no muestra señales de nada, se mantiene firme en su cara de escéptico-que-cree, pero cuando da vuelta la última carta. la médium se sobresalta, se echa para atrás, pega con las manos sobre la mesa, y él se asusta, ella hace un silencio largo y se queda mirando las cartas… él no aguanta más y dice tímidamente:

-Que…pasa… ¿algo malo?-

-¿Malo?- responde –de malo no tiene nada-

-¿Bueno entonces?- dice él mientras se inclina un poco sobre las cartas y las mira, para ver nada.

-Mira- dice la médium mientras sonríe –pocas veces me toca dar buenas noticias-

-¿Si?… ¿Qué es?, no puedo esperar más- apura a decir él.

-Vas ser un hombre rico, va a ser este año, te vas a ganar la lotería y van a ser varios millones-

-¿La lotería?… ¿Cuándo?, porque si gano la lotería no vas a tener que trabajar nunca más de médium-

-Eso no puedo decirlo porque no sale en las cartas, pero no creo que yo deje de hacer esto nunca.-

El hombre salió feliz, sabía que sería multimillonario.

Lo pensó un poco y decidió empezar desde hoy ya que tenia dinero ahorrado en el banco y se dio los caprichos que siempre quiso, dejo su trabajo dándose el gusto de mandar a la mierda a su jefe y decirle todo lo que pensaba de él, y empezó a “vivir la vida”, todos los días de fiesta, mujeres, alcohol, pero eso sí, todos los sorteos compraba la lotería a primera hora sin falta.

Tanto fue el ritmo de vida que comenzó a llevar, que un día, después de una gran noche, se despierta ya tarde y se da cuenta que ya no podía comprar ese día la lotería… corre al calendario, mira en internet y ya había cerrado la jugada. Se desespera, y comienza a sentirse mal, esa era la jugada ganadora y se la perdió, encontrándose ahora sin dinero, sin trabajo, sin “futuro”, y llorando de rodillas por su estupidez.

¿Como sabemos que el hecho de saber el futuro no modifica el futuro? ¿Cómo podemos asegurarnos que, solo por el hecho de saber lo que va a pasar no vamos a cambiar ese futuro?. Porque, obviamente, si sabemos el futuro lo vamos a querer modificar.

Si sabemos que saldremos a la calle y tropezaremos y caeremos al suelo lo vamos a evitar, pero lo que no sabemos son los hechos que desencadenarían esa caída. Podríamos tropezar y caer pero quien nos levante ser la mujer o el hombre de nuestra vida.

Los pasos que damos hoy son los que hacen nuestro futuro después, para bien y para mal también.

La médium le dijo el futuro; quizás si él hubiese hecho su vida normal y un día al salir del trabajo un poco más temprano que de costumbre, saliera a dar una pequeña vuelta antes de ir a casa y extrañamente se le ocurriera jugar a la lotería, él, que no le gustaba mucho el juego, quizás hubiese sido multimillonario.

Lo malo del destino es que es uno solo, por lo que, nunca sabremos que hubiese pasado.

Lo mágico de la vida es “La incertidumbre del destino”, por eso, aunque fuese verdad eso de poder saber el futuro, prefiero no saberlo.

Posteado por: Loco Atardecer | 16 enero 10

La resaca de la navidad

Foto: “La tradicion se mete en tu casa”

Todos los que me conocen saben que no me gusta la época navideña, es un momento del año donde todo lo que te jode se potencia y todo lo que comes engorda.

Así es que tengo declarada la guerra a la Navidad en general, incluyendo esto el fin de Año (que alguien debería explicarle a la gente que no es el fin del mundo ni el comienzo de nada), y a los dichosos Reyes Magos que con su gran generosidad, engordan los bolsillos de unos pocos.

Con todo esto, es obvio que tengo el chisporroteo de los comentarios de todo el que se me cruza, dónde me explican lo bonito de la Navidad, lo importante que son para los niños, y por supuesto, el arma preferida: “es una tradición”. Pero, claro, quienes conocen un poco de “tradición”, sabrán que Papá Noel, (Santa Claus) nace de la imagen de San Nicolás de Bari, y que hoy en día no es mas que un icono comercial, ya que ese gordo barrigón, vestido de rojo y blanco, con barba y pelo blanco es en realidad la visión del diseñador gráfico Haddom Sundblomde de origen Sueco, que en los años 30 realizó a este “personaje” para la marca Coca-Cola.

Ahora, para los Reyes Magos de Oriente podemos también decir, que no se aseguraba que fuesen tres, que no eran Reyes, (posiblemente fuesen magos persas), y el hecho de que sean de Oriente y uno Negro, tiene que ver con temas políticos de la iglesia católica que modifica los sagrados evangelios y todos los textos que hagan falta, para mejorar relaciones y seguir captando adeptos. Más marketing, pero del que es pecado comentar.

A todo esto está la siempre utilizada “ilusión de los chicos”, dónde lo que no hay es ilusión porque vengan los camellos y que el gordito coca cola baje por la chimenea, sino que hay una verdadera ilusión por los regalos, es decir, imaginemos por un momento que tomamos del calendario un día y hora al azar, y empezamos durante todo un año a prometerles que ese día van a recibir regalos, todos los días recordándoselo. ¿Festejarían las navidades o ese otro día al azar?, no nos engañemos.

Pero claro, las Navidades y sus mentiras traen algo genial para los padres en general (no me incluyo), el hecho de:

– “Si no comes Papá Noel no te trae la bici”

– “Si no vas al colegio los Reyes Magos no te traen regalos”

– “Si no dejas eso y te portas bien, no van a venir los Reyes”

– “No me contestes porque los reyes te están mirando y no te van a traer nada” (que paranoia)

A lo que tu hijo, un día que no quiera ir al colegio podrá responder:

“Ya que acá el que manda es Papá Noel, que venga y me lo diga él”.

Amantes de la Navidad, se que les duele que tenga razón, pero para que vean que yo sí soy tolerante (ustedes no, porque me crucifican porque no me gusta la navidad), voy a decir en su favor que aún queda la fe, esa fe que nos hace pensar que durante esos días podemos ser mejores, que todo esfuerzo vale la pena, que se refleja en la cara de cada chico que recibe un regalo y que nos deja con “la resaca de la Navidad”, ese momento en el que, una vez pasado el momento mágico, recordamos al otro día que:

– Corremos como locos a último momento para comprar los regalos (4 horas y no hay nada en una juguetería con 10000 juguetes)

– Estamos tan nerviosos que casi morimos de un ataque porque olvidamos comprar nueces.

– Trabajamos como locos cocinando para que se coman todo y no den ni las gracias.

– Vienen los de siempre, hablo de esos que siempre se ocupan de no traer nada.

– Nos juntamos con gente con la que no nos importa ni hablar del tiempo.

– Compramos regalos baratos e inútiles para todo tipo de personas que no toleramos.

– Nos regalan esos mismos regalos inútiles (muchos de ellos regalos de regalos), que no sabemos dónde poner.

– Nos ponemos mal por los que faltan, porque están lejos o porque no volverán.

– Los chicos (si hay más de uno), reciben, los unos cochecitos de plástico y los otros bicicletas.

– Los chicos reciben tantos regalos que se desesperan por todos y se pelean por los del otro.

– Nunca falta el que se pasa con la bebida y con los comentarios.

– Los que no nos hablan pero a comer vienen.

Y la pila de platos y el desastre general de la casa, que hace ver que lo de anoche no pudo ser bueno.

Nos acostamos tarde, nos levantamos tarde y pasó una semana entera como si fuese una pesadilla de esas en la que uno se despierta cansado por la mañana.

Feliz Navidad. (¿La tuya?).

Posteado por: Loco Atardecer | 9 diciembre 09

La pose del fumador

Foto: “El pedestal del tabaco”

Es cierto que el tabaco es adictivo, si lo sabrán las tabacaleras que le meten todo tipo de productos para que tu cigarrillo sea cada vez más adictivo. Aunque,  lo cierto es que, la verdadera adicción del cigarrillo es “La pose del fumador”.

Ese sentimiento de película dónde nos vemos en blanco y negro (o sepia, según el gusto), con la mirada perdida en la nada y el ceño fruncido, moviéndonos lentamente, mientras el viento pega en nuestro rostro y mientras llevamos el cigarrillo a nuestra boca, retenemos el humo por un instante y lo largamos todo junto, como sin encontrar la solución al sentido de la vida, y quedamos con el cigarrillo entre los dedos y pensativos… lo único malo es que en esta película el que muere de cáncer es el protagonista…

Sabemos que al final de la toma de esa película, la toma siguiente, estamos tosiendo por la mañana, con mal aliento todo el día, gastando dinero, perdiendo la salud, transformando en humo un tubo de papel relleno de plantas, seguimos nerviosos, seguimos siendo fe@s, gord@s, flac@s, estriad@, y lo único que somos más es más tónt@s al llenar de alquitrán nuestros pulmones, un alquitrán que jamás dejaríamos que se pegue en nuestro sillón.

Es curioso, que prefiramos tenerlo en los pulmones que en nuestro tapizado.

Por eso es que, todos los que intentan dejarlo, aunque pasen una temporada sin fumar, vuelven a caer.

Somos adictos a la pose, a no poder soltar ese objeto que nos han impuesto con cualidades tales como, volverte mayor a los catorce, tranquilizarte cuando estas nervios@, hacerte ver mas lind@, ayudarte a pensar ¿?… y todo tipo de poses que te hacen “pertenecer”… cuando en realidad somos los juguetes de esa pose que nos impusieron los que comercian con nuestra salud, no somos l@s lind@s y perfect@s de las películas o la televisión, somos los tont@s que caemos en la debilidad, en una trampa sencilla dónde tu voluntad se doblega… excusas para fumar sobran, pero ninguna es real.

¿Deberías entonces dejar de fumar?… no, para qué, si podemos hacerle un favor al mundo y seguir fumando, así nuestros hijos, nietos, y todas las generaciones futuras lo seguirán viendo como normal. Porque al final el problema de los fumadores pasivos no es solo por inhalar el humo de la mierda que decidiste meterte en los pulmones y que deseas compartir con todos los de la habitación, también es el legado que vas a dejar a las generaciones futuras que te ven fumando. ¿Qué pasaría si ningún niño del mundo viera fumar a un adulto?, ¿necesita respuesta esa pregunta?, Y si sabes la respuesta, ¿que estás esperando?.

Recuerdo cuando en el parque todos los chicos que nos juntábamos allí, recogíamos pasto, si pasto, y lo envolvíamos en cualquier papel y “fumábamos” sin saber lo que era eso, solo por copiar a los adultos, mientras envidiábamos a alguno que conseguía robar un cigarrillo de sus padres y se lo fumaba solo.

Esos chicos, estos grandes, somos los que fumamos, por eso dejar de fumar es una gran necesidad para nosotros y una gran obligación para con los demás.

Por suerte, en mí película, no estoy escribiendo esta nota en una escena en blanco y negro, a media noche, en una semioscuridad que produce la luz del monitor en la habitación completamente oscura, mientras entre párrafo y párrafo, levanto el cigarrillo y le doy una pitada, largando el aire lentamente con la mirada perdida, sintiendo la inspiración fluir mientras se pierde en la oscuridad, el humo del cigarrillo,… No fue necesario, este artículo se escribió igual.

Hay que escapar de la pose del fumador.


Posteado por: Loco Atardecer | 13 noviembre 09

La Pro-actividad

Salinas de Santa Pola

Foto: “Montañas de sal”.

La pro-actividad suena, a primeras, que voy a tener que ir saltando con la pelota en mano, haciendo rebotes cada dos pasos a la cuenta de un-dos, un-dos, todo lo largo del patio del colegio; pero poco tiene que ver esto con las clases de gimnasia en el patio del colegio, aunque voy a reconocer que la pro-actividad es un ejercicio.

La pro-actividad es simplemente hacer algo sin que te lo pidan, hacerlo antes, solo por el hecho de que sabes que hay que hacerlo. Bien, hasta ahí parece fácil, pero el caso es que son esas cosas que, además, podrías pedírselo a otro, por ejemplo:

Todos sentados en la mesa comiendo y decís “falta la sal”… este… osea… en realidad ¿la sal vuela sola hasta la mesa con esas palabras mágicas?, ¿Cómo estás sentad@ ya no podes levantarte?, ¿Hay peligro de desmayo por el esfuerzo de pararte e ir a buscarla?.

Y sus variantes:

-La comida esta buena, pero le falta sal.- (esperando que te digan ¿te la traigo?)

-¿Le pusiste sal?- (versión de la anterior pero si no te preguntaron cómo está la comida)

-¿Viste la sal?- (obviamente no es transparente, será que no está en la mesa)

-Pasame la sal. (Esto sabiendo que no está en la mesa y continuando: pensé que la tenías por ahí…¿?)

-Si vas a la cocina trae la sal- (que faltaría agregar a la frase: -y sino también-)

Todas estas frases me ponen hipertenso sin que la sal esté aún en la mesa, porque, si no tengo ganas puedo pedir, -¿podrías traer la sal por favor?-, -¿No te importaría traer la sal por favor?, -¿Podrías traer la sal que no tengo ganas de ir a buscarla?, que no pasa nada, puede pasar un día… perdón UN DÍA y es totalmente compresible, pero también podríamos levantar nuestro pesado culo, solo por el hecho de que te diste cuenta que falta la sal, sin llorar como un bebé sin chupete solo por hacer dos metros (a veces menos), abrir un armario y traer la sal.

Ser pro-activo es pensar por el otro, no por el hecho de agradar, ni esa noche tener sexo, ni porque ayer cocino ella o él entonces hoy me toca a mí, es darse cuenta que una actitud positiva devuelve una actitud positiva, y que, a pesar que la balanza no siempre es pareja, lo que hace esa pro-actividad es romper con el egoísmo de nuestra comodidad. Es la posibilidad de ver más allá de la tarea que no tenemos ganas de hacer y conseguir ver que, en realidad, lo que busco es que la persona que tengo al lado, (pareja, familia, amigo), te agradezca la voluntad o el esfuerzo, y que, en otra ocasión cualquiera, también tenga la misma actitud.

Puede ser que, según el caso en el que estamos pensando, podamos empezar con esta actitud positiva y no se devuelva, aunque seguramente que la otra persona lo notará. Pero no pasa nada si lo hablamos, si lo comentamos, si le decimos que estamos teniendo esa actitud para mejorar y le decimos abiertamente que esperamos lo mismo, le decimos que queremos una relación pro-activa (que sigue sonando clase de gimnasia o a yogurt con fibras), y le explicamos que nada es tan difícil, si lo hago por vos.

Y si no lo entiende, siempre queda la posibilidad de enviarle por email este artículo que, enseñar a otra persona a ser proactiv@, también es ser proactiv@.

Posteado por: Loco Atardecer | 13 noviembre 09

Hasta un mono puede hacerlo

Murciélago de Valencia

Foto: “Vampiro de piedra”

Muchas veces, cuando alguien me pide que haga una tarea muy sencilla y veo que esa persona también podría hacerla sin tener que  pedírmelo a mi, uso la expresión “hasta un mono puede hacerlo”, haciendo alusión a que cualquier persona que tenga medianamente rasgos semi-humanos, puede hacerlo (calificando a esa persona como, al menos, casi humano), pero aún usando esa frase que claramente dice que cualquiera puede hacerlo, todavía pasa que no lo hacen. Porque, ¿para que lo voy a hacer si lo puede hacer otro?, y lo que es peor ¿para qué voy a pensar, si lo puede hacer otro?, y yo me pregunto por qué nunca dicen ¿para que voy a tener dinero?, que se lo gaste él.

Porque, si leyeron el anterior artículo “El mono capuchino”,  saben que los primates son a veces mucho mas humanos que muchos primates que se llaman humanos, no por defender a los monos ni agraviar a los otros monos, más bien porque los que “hacemos” no nacimos sabiendo, sino que “hacemos” porque nos pusimos, cometimos errores, usamos horas de nuestro tiempo para aprender perdiéndonos todas las ediciones de “Gran Hermano”.

Además en estas situaciones siempre está el agravante de que, no importa para ellos cuantas veces ayudaste, cuantas veces le salvaste el culo, cuantas veces “hiciste por ellos”, que con solo un día que no lo hagas; porque no tengas ganas, te cansaste o no quieras perder el tiempo en algo que uno sabe perfectamente que “hasta un mono puede hacerlo”, basta para pasar a ser el peor ser humano sobre las faz de la tierra. Es curioso (por decir algo suave).

Al final, todo se resume en ese grito de guerra que sirve para espantar a esos “vampiros inútiles” y es que, “hasta un mono puede hacerlo… si no lo haces es porque es más cómodo que lo haga yo”.

Y no es que no quiera ayudar más a nadie, es que hay que poner un poco de voluntad, porque se puede entender que haya ciertos temas que no dominemos y que necesitemos alguien con un conocimiento específico para consultar o pedir  ayuda y otra muy distinta es “vampirizar”, chupándo el tiempo de otras personas.

Creo que la comodidad es más fuerte que el amor propio y que el amor propio queda reservado a una excusa que usamos para ofendernos cuando lo necesitamos, cuando en realidad, ese amor propio debería decir “voy a hacerlo” y sentir después la satisfacción de haber podido.

Porque, la comodidad es lo opuesto a “La Pro-actividad”

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Posteado por: Loco Atardecer | 21 octubre 09

El mono Capuchino

Foto: "Mono mirando al futuro" por: Norberto R. J.

Foto: “Mono mirando al futuro”

Cuando era chico las cosas eran diferentes, (lo mismo diría mi padre), en ese momento los chicos podíamos estar todo el día en la calle sin que eso preocupara a nuestros padres y eso convertía a todo el barrio en un gran patio de juegos, un lugar siempre por descubrir. Y por vivir en Palermo, un lugar típico era el Zoológico, que antes era público.

La cuestión tenía sus puntos importantes para el recorrido, llevar pan duro que recogíamos de la casa de mi abuela para dar de comer a los elefantes, pasar a ver a los pesados e increíblemente potentes hipopótamos, intentar ver el cocodrilo siempre esquivo, los leones que dormían aburridos de no usar las zarpas, la inevitable “limpieza” de monedas de “la fuente de los deseos” dónde la gente tiraba monedas pidiendo deseos y que nosotros recogíamos para cumplir los nuestros, y por último las jaulas de los monos, unos impresionantes que tenían el culo como si se hubiesen sentado sobre el fuego, el mandril que asustaba nomás de ver sus ojos de japonés en guerra y sus colores brillantes que hacían resaltar mas sus enormes colmillos, y mi mono “personal” al cual volvía loco, el mono capuchino.

Este tipo de mono es fácil de identificar por la peli Piratas del Caribe, porque es el mono ese que da miedo, y la verdad es que el mono capuchino no da miedo para nada, es pequeño, delgado y con cara de fraile (de fraile capuchino, supongo), en fin, que en la peli para darle cara de malo le teñían el pelo y la boca, todo lo demás con efectos especiales y que el mono que se joda ¿no?.  Ahora que lo tienen identificado, era un mono bastante nervioso que a la primera mueca le agarraba un ataque nervioso, por lo que, costaba poco que el mono tuviese una rabieta agarrado a sus barrotes como si fuese King Kong, mientras yo, a salvo, hacía el mono (que curioso) detrás de una protección a un metro de la jaula.

Pasaron varias semanas y yo seguía inevitablemente pasando por ahí, y el mono, que ya me reconocía ni bien me veía ya se ponía como loco sin que yo ni siquiera parpadee, me lo ponía muy fácil. Pero, claro, muchas veces no estaba yo solo, había multitud de gente que miraba al mono como si de pronto estuviese loco, yo, para disimular, le tiraba galletitas que recogía por ahí, pero cuidando de que no lleguen hasta su mano que salía de entre los barrotes para estimular un poco más (esto no me deja bien parado), con tanto ruido apareció un guardia de seguridad, que yo no veo venir, y de pronto siento que me agarran por detrás, yo, que me doy vuelta le digo que me suelte, me dice que estoy molestando al mono, y la gente casi se lo come vivo al guardia diciéndole que yo solo le tiraba galletitas (que no se las tirara para que las alcance era otra cosa). Al final le doy un empujón al guardia, se va un paso para atrás y yo corro entre la gente tan rápido que cuando el guardia se dio cuenta de gritarle a su compañero que lo tenía justo la en trayectoria, yo lo paso sin que se de cuenta y me pierdo entre la multitud del domingo.

Pasan un par de semanas y tocó obligado la vuelta por el Zoo, esta vez yo más discreto, no quería nada de problemas, pero la vuelta terminó inevitablemente en la dichosa jaula.

El mono, como siempre, agarrado a los barrotes mirando para afuera, yo no me acerqué para evitar problemas pero me vio y esta vez el mono ni se movió, como si no me reconociera, parecía cansado, o triste, me acerqué y nada. Entonces me agaché y recogí, metiendo la mano dentro de la baranda de protección unas galletitas caídas y se las tiré, (para dárselas, no piensen mal) y aunque se las tiraba con precisión, el mono parecía tonto, y mientras otras veces las agarraba de los visitantes como un crack, hoy hasta le tocaban la palma de la mano y no las agarraba, con una cara de tristeza tremenda, llevaba un rato ahí y me dio pena, era día de semana y el zoo estaba casi vacío, pasé la protección, recogí alguna galletita mas y se la ofrezco llevándola entre el índice y el dedo gordo, y cuando la galletita toca la palma de su mano pega un grito (esta vez como el mono de la peli) y me clava las uñas a la altura de los nudillos del dedo índice y tira fuerte dejándome el dedo ¡como un churro!, de pronto alguien estaba mirando la escena y me dice que no tengo que pasar la protección, el mono empieza a saltar (supongo que de contento) agarrado a los barrotes y gritando. Yo, sabiendo que por ahí tenía la cara conocida, me fui enseguida, caminando despacio dando una vuelta, y me incluí en un grupito que miraba los monos araña mientras dos guardias buscaban al que pasó la protección pasando por detrás de mi mientras yo, sin respirar, miraba a los monos araña, para desaparecer en cuanto pude.

Pase, a partir de ahí, a planear mi venganza contra el mono, fui un par de veces a mirar el lugar desde lejos para que no me viese el mono, y pensar como se la devolvía. Pero de esas visitas pude ver al mono sin que me viera, y pude ver como pedía galletitas, se las tiraban, (eso si, las agarraba hasta con la cola el muy desgraciado), y me di cuenta que la culpa no era del mono, que la culpa era mía. Yo era el que hacía eso con el mono y el mono así me devolvió el favor.

Otro día fui a verlo, el estaba lejos, esta vez se acercó a la reja y se sentó agarrado a ella, yo me quedé mirándolo, y él a mi, no fue mucho tiempo, quizás unos segundos y no me pregunten cómo, nos entendimos, cuando pasó un grupo de visitantes, miré para todos lados y pasé la protección, levanté una galletita y se la di en la mano, el me miró, la agarro y se la comió.

No volví a ver al mono, pero no olvidé que muchas veces somos nosotros los que generamos una reacción negativa y que no siempre el que tenemos enfrente es el culpable, hay que saber entender las situaciones mirando lo que pasa, en perspectiva, y saber perdonar… que “hasta un mono puede hacerlo”.

Posteado por: Loco Atardecer | 19 octubre 09

La religión reciclista

Foto: "600 kg al año" por: Norberto R. J.

Foto: “600 kilos al año”

Reciclar es una cuestión de fe, es decir, todos sabemos que es bueno reciclar, todos deberíamos hacerlo, pero al final, el reciclar es “creer” que realmente así cambiamos algo. Nadie que recicla sabe muy bien qué efecto beneficioso trae, ni si es realmente una solución, es más, casi todo el mundo cree que el reciclar trae beneficios a las empresas que reutilizan el material y nada más, sería como trabajar gratis para que otros se beneficien. Tenía, por ejemplo, un profesor de la universidad, en sociología, que decía que a él no le importaba la ecología ni el reciclar, porque iba a morirse antes de que todo eso le afecte, y lo peor es que lo decía delante de los alumnos… y es que toda religión tiene sus herejes, sus descreídos, y sus ateos.

Al final me encuentro en casa con mi cubo para la basura que compre antes de “convertirme”, que puse en el lugar que hice especialmente para él antes de “convertirme”, y ahora tengo dos bolsas dando vueltas por la cocina, y en el lavadero (galería en España) unos frascos de vidrio y botellas que acumulo antes de tirarlas, además de mi bonito cubo, (toda religión tiene sus penitencias), y eso que solo separo: vidrio, papel, plásticos y orgánico (que podríamos llamar a este último, “todo lo que no se encasilla en lo anterior”).

La cuestión parece bastante sencilla:  Si no es vidrio, si no es papel, si no es plástico, va en orgánico. Simple hasta que, el solo hecho de tirar algo a la basura, te hace pensar… ¿Dónde tiro esto?, es decir, me tomo un sobre de un antigripal de los que se diluyen en agua… ¿es papel? o ¿es plástico? o ¿es metal?… quien sabe, un misterio;  un pedazo de tela, un palito de madera, una bandeja de comida, o un clavo te pueden complicar la vida, y ni hablar de un pañal… tiene papel, plástico, gel absorbente y sobre todo mucha caca, (ojo que por mas convertido, no separo del pañal, plástico, papel y caca), así que va a “orgánico”, esperando que eso no vaya a parar a un cubito de caldo concentrado para la sopa.

El trabajo de reciclar, con la práctica reconforta, lo mismo que rezar un padre nuestro y quedar después con cara de bueno por un rato.

Lo que sí es bueno saber, es que no es una solución poner excusas para no hacerlo, porque puede ser que las empresas ganen dinero con eso (de todo se hace dinero), también puede ser que no ganes nada con eso (aunque tampoco rezando), también puede ser que sea un pequeño esfuerzo que se empequeñece con los desechos de una industria, pero… que le vas a decir a tus hijos cuando reciban el mundo como lo tenemos, que excusas vas a tener para tus nietos, o mejor, que sos como persona si no te importa más que hacer algo a cambio de algo aunque con eso jodas a los demás.

En definitiva, hacer las cosas bien siempre es más esfuerzo, pero como toda religión, la religión reciclista, también apoya a las demás en eso de que “al mundo se vino para sufrir”, así que, a reciclar, que cada uno de nosotros, aunque no nos demos cuenta, hacemos la diferencia.

Posteado por: Loco Atardecer | 17 octubre 09

Hu-mancomunidad

Foto: "Todos en el mismo bote" por: Norberto R. J.

Foto: “Todos en el mismo bote”

Cuando todo parece que tiene un final, ese puede ser el comienzo…

Imaginemos que el mundo comienza una nueva crisis económica sin final, que todo lo que se puede producir se produce al máximo, pero la gente es tan pobre que nadie puede comprar absolutamente nada, aunque mueran de hambre o de sed; el colapso total de una economía en la que las empresas no pueden vender porque la gente carece de dinero, esta es la crónica del futuro:

<… la gente intenta sobrevivir con pequeñas producciones totalmente ilegales para todo tipo de necesidades, producciones perseguidas por las grandes corporaciones que controlan todo, junto con los gobiernos que son manejados por la única fuente de ingresos, que son esas mismas corporaciones globales. En un panorama en el que la gente no puede comprar absolutamente nada, ¿Qué papel juega una empresa? ¿De que sirve ser la multinacional más grande del mundo?

Pero las empresas no piensan, las empresas no son ya gente, las empresas son entes vivientes en si mismos, son “razones sociales”, “entes jurídicos”, es decir, tienen vida propia. Empezaron por ser un conjunto de accionistas a los que no les importaba lo que hiciera la empresa mientras obtuvieran dividendos, o sea ganancias, y en un mecanismo, casi natural, esa misma junta de accionistas que querían ganar dinero por el dinero invertido, presionaron a “la empresa”, haciendo que “la empresa” presionara a sus directivos, los que debían responder sea como sea con ganancias; para darse cuenta “la empresa” un día, que no necesitaba más a los accionistas, comprando todas sus propias acciones, para tener vida propia. Las empresas así fueron ganando terreno, convirtiéndose en grandes corporaciones, absorbiendo todo lo que sirviera para seguir ganando dinero.

Así llegamos a este punto en el cual, hoy mismo, la corporación más grande del mundo, deja de producir todo sustento humano porque ya no puede generar ganancias por falta de compradores, sentenciando a la raza humana.>

Este panorama tan desolador y tan posible, como cualquier otro, me recuerda algo que imaginé que algún día pasaría, y es que un día las empresas verán que ese es el final hacia el que nos dirigimos y para asegurar su subsistencia al final crearán una “gerencia de bienestar social” o algo así, que funcionará seguramente como cualquier otra división de la compañía en dónde el principal objetivo será realizar acciones sociales para devolver parte de los beneficios y así retroalimentar el sistema económico colapsado y evitar que llegue un día en que no tengan sentido y deban cerrar, en un juego sucio que, no sirve a nadie.

Estamos muy lejos de entender como seres humanos, que somos los únicos que podemos asegurarnos nuestra propia existencia y que como raza, como sociedad y como cultura, deberíamos pensar como una “hu-mancomunidad”.

Y aunque cueste creerlo, la raza humana solo puede sobrevivir si se une, debiéramos conseguir vencer nuestra cultura del egoísmo e intentar, por ejemplo, no derrochar agua sin sentido, bajar el consumo eléctrico, y convertirse a “la religión reciclista”, para que nuestros hijos puedan también vivir.

Ya que, si solo nosotros sabemos lo que queremos a nuestros hijos, nuestros hijos querrán igual a sus hijos, y esos nietos a sus hijos, y me resulta terrible el pensar que no me importó nada, que me quedé de brazos cruzados y no hice nada para ayudarles.

Deberíamos ser capaces de darnos cuenta que nuestra vida es corta y que estamos aquí para continuar “la especie”, de nosotros depende porque nosotros hacemos el futuro.

Posteado por: Loco Atardecer | 12 agosto 09

El conocimiento no ocupa lugar, o si

Foto: "Un ratón ilumina el camino" por: Norberto R. J.

Foto: “Un ratón ilumina el camino”

Parece como si toda la tecnología del mundo me pegara en la cara con forma de email.

Resulta que cuando era chico, de esto ya un tiempo, … vivía por el barrio de Palermo en Buenos Aires, allí (para los que no conocen), existía y todavía existe el “Predio ferial de Palermo” llamado desde siempre por la gente “La Rural”. Se llamaba originalmente “Sociedad Rural Argentina” y se creo en el año 1866 pero en el año1875 el estado “donó” (vaya a saber a que precio) 12 hectáreas a los ganaderos de esta sociedad para realizar ferias de comercialización de todo lo relacionado con el campo y que hoy se han quedado en medio de la ciudad de Buenos Aires, al ir creciendo en estos 134 años.

Como todo lugar de “ferias” se hacen ferias de todo tipo y la gente las visita, previo pago de una entrada.

Yo rondaba los 8 años y para entrar sin pagar, tenía siempre algún lugar en las rejas que la rodeaban donde podíamos pasar y “colarnos” dentro del lugar.

Así visitaba todas las ferias, incluyendo las que no estaban abiertas al público y que nosotros “los chicos” no sabíamos que no estaban abiertas porque no pasábamos por la entrada. Ese día recuerdo que tuvimos que “saltar la reja” (que en realidad era treparla) y para entrar nos encontramos con un militar haciendo guardia justo en ese lugar, para poder meternos nos aprovechamos del aburrimiento del guardia que caminaba de un lado a otro unos 10 metros y cuando nos dio la espalda en su recorrido, salté dentro yo primero, de los tres que estábamos para entrar. (para nosotros era como en las pelis, toda una aventura).

Una vez dentro, vi que había gente en una de las oficinas y entré mientras esperaba al resto. En ella había tres personas de corbata muy nerviosas alrededor de un Pc de la época, hablaban preocupados porque algo no funcionaba en medio de unas 30 personas que estaban reunidas, mirando a estos tipos.

De pronto todo funciona, la gente se reúne y alguien entra diciendo “ahí vienen, ¿está todo listo?, nerviosos contestan que sí y detrás entran tres militares de uniforme verde, serios como en un cementerio y duros como si los hubiesen planchado dentro de los mismos uniformes perfectos que llevaban.

Entre todo esto nadie se dio cuenta de mi presencia y mientras ellos estaban mostrando el artefacto, yo me hice poco a poco un lugar para ver.
Ante mi sorpresa, el hombre de corbata que estaba sentado, movía una caja cuadrada con un botón y con un cable que se perdía, y con eso movía una flechita en la pantalla que se movía nerviosa saltando de opción en opción en algo parecido a un programa dentro de una pantalla en “modo de caracteres” al estilo D.O.S.

A esta altura ya todos me habían visto, pero creo que todos pensaban que yo era el hijo de alguien, hasta que se empezaron a hacer preguntas y un hombre me separó de la multitud preguntándome con quien había venido. Muy amable el hombre escuchó que estaba paseando por la feria y vi la puerta abierta… me explicó que no estaba abierto el predio al público y que me había metido en un lío, así que me dijo, que salga por donde entré, le dije que había un guardia y me dijo que él lo entretenía mientras yo saltaba, a todo esto todavía mis amigos no habían podido entrar porque el guardia dejo de ir y venir. Al final salí con la ayuda del desconocido que le ofreció un cigarrillo al guardia y le dio conversación mientras  yo saltaba fuera, ahorrándome un problema.

Este ratón (mouse) lo vi por lo menos hace unos 30 años y en solo 30 años hay uno en cada casa.

Hoy usamos la tecnología que suponen estas “máquinas” para difundir el conocimiento inútil, para enviarnos por email cosas como un mono bebiendo su propio meo, un tipo cayendo de cara al barro, o listas interminables de curiosidades como que no se puede estornudar con los ojos abiertos, y las infaltables “cadenas” o presentaciones con musiquita siempre con fotos empalagosas de perritos, gatitos y bebés, sumado a los videos de personas, que por ser popular solo unos días, hace estupideces sin sentido frente a una cámara.

Dicen que el conocimiento no ocupa lugar, pero es mentira, ese conocimiento inútil ocupa millones de horas de la gente, de tus horas, de tus días, haciendo que tu mente acumule todo eso en vez de cosas que realmente te sirvan, horas leyendo y viendo cosas sin sentido, pasajeras y que podrían transformarse en el aprender cualquier cosa que sea de tu gusto, pero útil a tu mente.

Internet solo tiene aproximadamente el 15% de la población, es decir, de cada 100 personas solo 15 tienen Internet en el mundo y con ella, una ventana al conocimiento inacabable, en este momento, en el que estás leyendo esto, no sos conciente de ser un privilegiado o privilegiada que tiene bajo sus dedos una herramienta con la que no podíamos soñar hace solo 30 años, cuando todavía se movía nerviosa la flechita en ese antiguo ordenador.

Posteado por: Loco Atardecer | 10 agosto 09

Googol, el error de Google

Foto: "El indice del cyberespacio" por: Norberto R. J.

Foto: “El indice del cyberespacio” J.

Le daba vueltas a la cabeza sobre como podía ser que, en el momento de registrar su empresa, los fundadores de Google no hubiesen confirmado como se escribía correctamente, pero claro… ¡Que tonto!, es que ellos no tenían todavía a Google… es mas, querían tener googol.

Resulta ser que el término gúgol (o googol, en ingles ) lo inventó en 1938, un niño de 10 años llamado Milton Sirotta, que era sobrino del matemático estadounidense Edward Kasner que le pidió al niño que se invente el nombre, e introdujo el término en su libro Las matemáticas y la imaginación.

1 gúgol = 10 elevado a la 100 = 10.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000

Con todo esto decir que no tiene aplicaciones en la vida cotidiana, solo sirve para los cálculos de ciertos genios matemáticos con un super-ordenador en la mano, pero nada más.

Falta agregar que los feos colores del logo de Google pertenecen a los colores del “Lego”, (Rasti, Mil Ladrillos), porque el CPU o Torre del primer servidor de la recién nacida empresa lo habían hecho con piezas de construcción de Lego, y la diseñadora del logo se basó en los colores de las piezas.

Ahora ya tienen tema de conversación para las reuniones de fans de google o fans de Lego y aunque no sirva de nada, ya conocen al amigo gúgol o googol porque “el conocimiento no ocupa lugar, o si”.

Posteado por: Loco Atardecer | 18 julio 09

Las mujeres Hipoclorito, chuf chuf y toallitas

Foto: "10 litros de limpieza" por: Norberto R. J.

Foto: “10 litros de limpieza”

Con el paso del tiempo me di cuenta que los fabricantes de productos de limpieza son un gran problema mundial, no por la contaminación, sino que por que causan la destrucción de familias, tanto que debería intervenir en esto, algún organismo internacional.

Todos sabemos que para un hijo no hay nada como una madre, pero el problema es que después el hijo se casa y tiene hijos con una mujer que, también es madre; así es como esos hijos tienen hijos y se casan y entonces tienen hijos y por consiguiente esos hijos tienen de pronto una madre al lado. ¿Me siguen?.
Ese motivo natural es el que causa que, con el paso del tiempo, cada generación de madres se transformen en suegras y en nueras, sucesivamente; pero hay algo que nunca cambia, y es que para nosotros, los hijos, siempre mamá es mamá, como mamá no cocina nadie, como mamá no cose nadie, como mamá no limpia nadie… ese es el último hecho por el que los fabricantes de productos de limpieza rompen familias enteras creando la mujer Hipoclorito, la mujer “chuf chuf”, la mujer toallitas.

Mi abuela era, obviamente, la mujer Hipoclorito de sodio, conocido popularmente como lejía, cloro, agua lavandina o agua de Javel, porque nada desinfecta y limpia como la lavandina, (ni tiene peor olor).
Por eso, esa mujer acostumbrada a la pastilla de jabón de lavar y la tabla de ropa (aunque tuviera máquina), a barrer con escoba de paja, a baldear (usando cubo de agua y fregando) usando secador de goma, trapo para secar y cera y limpiar todo con lejía, decía: “nene, tu mamá no sabe limpiar, todo lo limpia con esos “chuf chuf” que no sirven para nada y cree que limpiando con eso ya está”, refiriéndose con la onomatopeya “chuf chuf” al ruido que hacen los limpiadores a gatillo a los que hoy estamos acostumbrados.

Mi madre, mujer moderna, utilizaba todo lo que se usaba en el momento, es decir, aspirador, productos para limpiar el suelo (aunque usando siempre para baldear el secador de goma y el trapo),  barrer con escobillón y no con escoba de paja, y obviamente los “chuf chuf” de la discordia.
Yo por otra parte, miraba los azulejos de la cocina, esos blancos que tenían algunos con dibujos de frutas y veía a mi madre con el “chuf chuf” y después de limpiarlos (cuando no me veía), los revisaba minuciosamente y… efectivamente, ese misterioso líquido si que limpiaba.

Volví a la casa de mi abuela y como siempre sucede, la conversación caía siempre en los “chuf chuf” y le dije que lo había mirado y que si que limpiaba el dichoso aparato, y ella me dijo claramente: “como va a limpiar eso, limpiará un poco, pero eso no desinfecta”, me di cuenta enseguida que era una cuestión de postura y no había nada que discutir.

La cuestión además no era desconocida, es decir, mi abuela como buena suegra nunca iba a dejar de decírselo y mi madre como buena nuera nunca iba a dejar de limpiar con el “chuf chuf” delante de mi abuela. En todo esto estaba el resto de la familia que nunca podía tomar una postura porque sino pasabas automáticamente al bando contrario. Y todo por culpa de los fabricantes de productos de limpieza que podrían dejar de joder las relaciones familiares y no innovar nunca más, sabiendo que eso de la limpieza jode a las familias, (porque ellos también tendrán familia, supongo).

Al final, mi vida terminó en España y aquí se limpia diferente, si que se usan los “chuf chuf”, lo que me alivia un montón, pero sucede que en España no hay rejillas (sumideros),  en el suelo de las casas como en Argentina que tenemos al menos en el patio, el baño y en la cocina, y el único lugar dónde podría haber rejilla es el “sumidero” pero no está preparado para eso y tiene una tapa cerrada herméticamente (o casi) que no tiene ese uso, eso hace que aquí no se use el “baldear” (limpiar con cubo y cepillo o escoba y después secar con un secador de goma o paletina de goma que arrastra el agua sucia hasta el sumidero), y se use la fregona, también llamado mocho, trapeador y algún otro nombre, que es como limpian en las pelis americanas y es como una escoba con flecos de hilos o trapos.

Voy a reconocer que por un tiempo y conociendo el tema, evité todo lo que pude hablar de cómo se limpia, pero… un día le contamos a mi madre y dijo, “eso no es limpiar, metés el mocho sucio en el agua y fregás con el agua sucia”; mientras escuchaba sus palabras mi sistema nervioso me mandó directo al ojo un tic que me duró una semana a la vez que no podía contener una sonrisa recordando las palabras de mi abuela hacia mi madre.

Mi mujer, (aunque tengo que reconocer que los primeros años se hacía traer por todo el que nos visitaba esos secadores de goma para baldear, que acumulamos y guardamos durante años con ningún sentido porque no hay dónde tirar el agua, no hay rejillas o sumideros), es una mujer moderna para limpiar, usa todo lo que se usa hoy, y para evitar problemas escondo a mi madre un secreto que nunca voy a desvelar, y es que mi mujer limpia con “toallitas”, si, toallitas como las que se usan ahora para el culo del bebé ya humectadas; vienen en sobres-dispensador y hay para baños, cocinas, cristales, etc. con un producto de limpieza especializado para cada zona y aunque no estoy ni en contra ni a favor (tengo la lección aprendida en este tema), me pregunto ¿Por qué no se dejan de joder a las relaciones entre suegras y nueras los fabricantes de productos de limpieza?, ¿Acaso ellos no se casan?, ¿Qué podría pasar si se entera mi madre? este es un problema grave y yo (que no tomo partido sobre los métodos de limpieza) quisiera que les pongan freno por el bien de la humanidad y por el bien de mi ojo izquierdo que ya empieza a tener el tic solo pensando en que se entere… Si no empezamos ahora a tomar conciencia de que hay que detenerlos ¿Cómo limpiará mi nuera?, ¿Cómo se quejará mi mujer?, ¿Podré soportarlo?, ¿Me explotará el ojo?, por eso voy a aconsejar a mi hijo que se case con una mujer muy sucia, porque al menos cuando limpie no le va a importar a mi mujer como lo haga, porque sino voy a tener que escuchar “…no sabe limpiar, como vas a limpiar con un rayo laser, eso no limpia, ¿sin agua?, psss…” y voy a terminar con mi vida ahogándome en cualquier limpiador multiuso del mercado.

Posteado por: Loco Atardecer | 9 julio 09

El ángel taxista

Foto: "Kilometros de vueltas" por: Norberto R. J.

Foto: “Kilometros de vueltas”

Esto es una historia real que me sucedió hace unos años.

Salí del trabajo en un día de los de “mejor ni te cuento”, mas tarde de lo habitual y después de “mejor ni te cuento” que problemas; era viernes, invierno, ya de noche, lloviznaba, y ese día no tenía fuerzas para nada más, era vendedor en una empresa que vendía papel y realizaba trabajos de imprenta, que tenía las oficinas en el centro. Como decía, no tenía ese viernes fuerzas para nada más y decidí tomarme un taxi para llegar rápido, (o todo lo rápido que permite Buenos Aires a esa hora) hasta casa.

Conociendo el lugar preciso dónde hay más posibilidades de encontrar uno; pare al primer taxi que se me cruzó sin importar el estado del coche, la cara del conductor, la matrícula o si ponía que estaba libre o no.

Cuando entro ni miro al conductor, le digo a donde quiero ir y por donde para llegar mas rápido. Él no dice nada y comienza el viaje en silencio, yo todavía colgado de mis pensamientos, estaba perdido, y el taxista, debía ser el único de toda la ciudad que no le gustaba hablar.

A los dos minutos de subir, me dice “Un mal día…”; lo que fue un error, porque exploté en mil explicaciones. A partir de ahí el viaje fue un monólogo dónde le contaba lo difícil que era la venta de esos productos, lo difícil de las cantidades con importes tan bajos, la gran competencia del sector, las escasas comisiones, los gastos que tenía para trabajar y por ser negativo todo lo que se me pudo ocurrir de contar, ya no por lo malo del asunto, sino por lo malo de la semana y del día.

Mientras le llenaba el taxi de negatividad este pasajero de (en ese momento) 23 años, él no decía nada, solo conducía mirando el tránsito, como si yo no hablase, como si no me escuchara, entonces reparé en él. Era, supongo, de mas o menos 1.80 de altura, extremadamente delgado, de piel oscura, un poco desalineado, el cabello medio corto y enrulado, despeinado. Su cara era de esas que, por tan delgada, se le marcan los huesos de la cara y la dentadura sobresale de su boca, los ojos grandes de mirada cansada tenían un extraño brillo que no pegaba con el resto; sus orejas grandes y apantalladas cerraban el cuadro.

De pronto me doy cuenta que lleva algo en el oído y en un giro de su cabeza me doy cuenta que lleva un audífono de esos de sordos, y pensé “este no me escucha una mierda”, pero como igual necesitaba descargarme seguí con mi negativa, en definitiva, el viaje lo pagaba igual y el psicólogo me salía mas caro. En fin, mientras continuaba deprimiéndolo, (si es que me escuchaba), empecé a notar que mientras yo hablaba, él cada tanto ponía una sonrisa que trataba de ocultar, y por un momento pensé que no era un audífono y que el muy jodido me preguntaba por como me iba el día y mientras tanto él escuchaba la radio.

Por su expresión parecía no escuchar o no creer lo que le decía, y cuando le decía ya alguna cosa exagerada, el muy jodido se reía.

Llegamos entonces a la esquina de casa todavía con la duda y le digo que pare, saco el importe a pagar del bolsillo mientras le digo “bueno, que se le va a hacer, me tocó trabajar de esto”, el se sonríe fugazmente, pero yo estaba tan cansado que no quería ni pelearme. Abro la puerta del taxi y mientras estoy bajando me dice “No te preocupes, ya vas a tener tu propia empresa”, yo, que ya iba con el empujón de salir, terminé de salir y me di vuelta metiendo la cabeza en el taxi nuevamente, él seguía mirando hacia delante con las manos en el volante como esperando a que me bajara, y le pregunto ¿Qué?, y él se da vuelta y me responde, “Tranquilo, Dios siempre escucha las súplicas…”. Me quedé helado y no dije nada, saqué la cabeza de aquel taxi, cerré la puerta y caminé desde la esquina hasta mi casa, desencajado. Hacía meses que tenía en la cabeza ponerme una empresa, estaba a muy poquito de concretarlo y era en el mismo sector del cual me quejaba. Esa empresa la tuve 6 años.

Enseguida pensé que él se reía porque, en realidad, Dios le hablaba por el audífono y le contaba la verdad de lo que yo pensaba y el muy jodido se reía porque sabía perfectamente que estaba con un mal día,  afectado y negativo. Después, relacionando, pensé que tenía lógica, no hay mejor lugar para recoger las quejas y los problemas de la gente que en un taxi y que ese taxista era en realidad “un ayudante de Dios”, o sea, un ángel, aunque juro que no había nada mas alejado de la típica imagen del angelito gordito, rubio, blanquito y con el culo al aire que éste.

Por eso, cuando estés con uno de esos día de “mejor ni te cuento” y se te nuble la razón, no te dejes engañar a vos mismo e intenta pensar en positivo, no pierdas el camino y seguí adelante con fuerza que “Tranquilo, Dios siempre escucha las súplicas…”, o al menos eso me dijo una vez el ángel taxista.

Posteado por: Loco Atardecer | 23 junio 09

La Marca del deseo

Foto: "Rojo sobre 4 ruedas" por: Norberto R. J.

Foto: “Rojo sobre 4 ruedas”

Caminaba por la calle, iba pensativo, sin nada importante en la cabeza, uno de esos días tontos en que voy distraído, cuando sin darme cuenta, choco contra un tipo cualquiera, sin señas particulares, alguien vestido con vaqueros y camiseta blanca, que pasaba por ahí. Él me miró con un desprecio extraño aunque no me conocía y no entendí que le pasaba… ¿porqué?.

De pronto me miré el pecho y mi camisa tenía un jugador de polo, mi reloj tenía corona, mi pantalón llevaba dos apellidos, y mis zapatos tenían acento italiano. Me paré en la calle misma, ahí dónde encontré este pensamiento y me entonces me dije… ¿llevo ropa o llevo logotipos?.

Me di cuenta lo ingenuo que soy, que creía ser muy muy inteligente, sin embargo, había alguien mucho mas inteligente que yo. Y ese alguien era “La Marca”.

Por eso ese hombre, sabía perfectamente quien era yo. Porque yo llevaba puesta “La marca del deseo”,  yo tenía, yo poseía, yo era, yo no pertenecía a su mundo, sino al que él deseaba pertenecer.

Y ahora lo mas fácil sería pensar que esa persona podía no querer pertenecer a mi mundo, pero, ¿Conocen algún deportista que saliera de un barrio marginal y fuese ahora rico y famoso y viva en el mismo barrio y no se suba a un supercoche?

Subí rápidamente a mi coche de las tres letras y fui directo al aeropuerto, allí pedí un vuelo y en el destino pedí otro, huyendo. Cuando me encontraba sobre el mar el avión tiene problemas y cae, de pronto soy el único superviviente y nado hasta una pequeña isla dónde no hay nada, es apenas un montículo de arena en medio del mar. Pasan dos días hasta que, a lo lejos, se divisa un avión, entonces sin pensarlo me quito la ropa y con un encendedor hago una fogata para llamar la atención y que me rescaten. ¿No hubieses encendido fuego con la ropa para salvarte, por ser de marca?, ¿Si no era “de marca”, no hubiese atraído al avion?, ¿El fuego sería diferente con ropa sin logotipos exclusivos?, ¿Era imprescindible que fuera de marca?.

¡¡Sorpresa!! No cambia tu vida, no hace nada por ti, no cumple ninguna función, es decir, una simple trampa en la que sos la presa. ¿Quién determina que ese simbolito te hace mejor?… Quien sino la misma marca. O sea, ella misma se autodenomina exclusiva y ella misma se hace más cara. Que curioso, además, que lo aceptemos así.

Somos una presa fácil dentro de ese mundo sin sentido, dentro de la virtualidad de las apariencias, es como ponerle un logotipo a una pera y que por eso tenga mejor sabor, o que por pagarla mas cara fuese diferente.

Recuerdo que un cliente mío tenía una pequeña fábrica textil, fabricaba calzoncillos para una marca muy conocida que salían al público a 20 cada uno.  Y como el mismo fabricante vendía el mismo calzoncillo, con la misma tela, el mismo hilo, cortado con el mismo patrón, confeccionado por las mismas personas, pero con su marca propia y salían a 20 la docena.

Me pregunto, ¿Cómo es posible que seamos un juguete de una marca?,  ¿Por qué nos convencemos nosotros mismos de las mentiras que usan para ganar dinero? ¿Cómo una persona puede alardear de haberse gastado el sueldo de un trabajador en un bolso sin morir de vergüenza?… Inexplicablemente somos víctimas de “La marca del deseo”.

Pero ¡cuidado!, este Blog que están leyendo no es cualquier Blog, es exclusivo y es carísimo, porque él también tiene logotipo.

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Posteado por: Loco Atardecer | 16 diciembre 08

Ojala pudiera

Norberto R. J.

Foto: “Palabras como el hierro”

El Lunes empiezo la dieta: – No vamos a tirar toda la comida que no es de dieta ahora.

Me gusta salir a pasear: – El Sábado tengo que limpiar, el Domingo que planchar.

Quisiera darme un baño con sales y relajarme: – Tengo que cocinar, ir a buscar a los chicos, etc.

Una noche romántica con mi pareja: – Por supuesto, y que hago con los niños.

Desearía ir a cenar con mi pareja: – Pero si nunca tiene ganas de hacer nada.

Hacer deporte y ponerme en forma: – Como si me sobrara el tiempo.

Las excusas son siempre una forma sencilla de que nuestro esfuerzo encuentre como derrotar a nuestras inquietudes. Para sentirnos mentalmente tranquilos que si no hacemos algo es porque tenemos justificación, pero, ¿es tan difícil parar un momento?.

El Lunes empiezo la dieta, pero como tengo todavía comida que no es de dieta, esta semana comienzo a agotar esa comida y voy progresivamente cambiando a cosas más saludables a medida que voy comprando más.

Me gusta salir a pasear, entonces este Sábado limpio lo justo, y plancho lo necesario, y salgo a pasear dos horas de 24 que tiene el día y de 8.760 horas que tiene el año.

Quisiera darme un baño con sales y relajarme, así que hoy no haré la compra ya que seguro que en la alacena tengo comida para seis meses, y esa hora me la dedico. O pido pizza por teléfono, un día es un día. No creo que cambie el mundo por dedicarme 60 minutos de 525.600 minutos que tiene el año.

Una noche romántica con mi pareja, la verdad que la necesitamos, así que voy a llamar a mi amiga y le voy a ofrecer un intercambio, un fin de semana cuida los míos, y otra vez se los cuido yo. Y si son más grandes podemos pedirles que salgan esa noche, todos. Que se busquen algo que hacer.

Ir a cenar con mi pareja, aunque mas no sea una vez o un café o un helado, se lo voy a pedir, quizás diga que si. Si dice que no le voy a decir que es algo que necesito mucho y le voy a decir que no es solo por mi, y que también es por él/ella. Y si se escapa con alguna excusa, le hago prometer que sea otro día.

Hacer deporte y ponerme en forma, se que no tengo tiempo para esto, pero voy a intentar hacer un poco en casa, aunque mas no sea media hora dos o tres días a la semana, unas flexiones, unas sentadillas, unos abdominales, etc. se que mi cuerpo y yo lo necesitamos.

Pero, ¿Cómo es que nuestra voluntad busca la excusa?, hace tiempo que leí un cuento del escritor Edgar Allan Poe que me sorprendió, porque a esa voz el le puso nombre, y le llamó “El demonio de la perversidad”.

Explica el autor, en el inicio del texto, que existe una fuerza que nos empuja muchas veces a mantenernos en una situación, a pesar de que sabemos que no deberíamos continuar por ese camino. A pesar de saberlo, controla nuestra voluntad y esa fuerza que a veces nos domina es la del Demonio de la perversidad.

Fragmento del cuento “El demonio de la perversidad”.

Por Edgar Allan Poe.

…“Tenemos ante nosotros una tarea que debe ser cumplida velozmente. Sabemos que la demora será ruinosa. La crisis más importante de nuestra vida exige, a grandes voces, energía y acción inmediatas. Ardemos, nos consumimos de ansiedad por comenzar la tarea, y en la anticipación de su magnifico resultado nuestra alma se enardece. Debe, tiene que ser emprendida hoy y, sin embargo, la dejamos para mañana; ¿y por qué? No hay respuesta, salvo que sentimos esa actitud perversa, usando la palabra (“perversa”) sin comprensión del principio (de lo que significa). El día siguiente llega, y con él una ansiedad más impaciente por cumplir con nuestro deber, pero con este verdadero aumento de ansiedad llega también un indecible anhelo de postergación realmente espantosa por lo insondable. Este anhelo cobra fuerzas a medida que pasa el tiempo. La última hora para la acción está al alcance de nuestra mano. Nos estremece la violencia del conflicto interior, de lo definido con lo indefinido, de la sustancia con la sombra. Pero si la contienda ha llegado tan lejos, la sombra es la que vence, luchamos en vano. Suena la hora y doblan a muerto por nuestra felicidad. (Doblan la apuesta a que pierde la felicidad). Al mismo tiempo es el canto del gallo para el fantasma que nos había atemorizado. Vuela, desaparece, somos libres. La antigua energía retorna. Trabajaremos ahora. ¡Ay, es demasiado tarde!”…

El cuento en sí continúa y cuenta una historia, esto es como una introducción para que el público comprenda luego el cuento. Aunque es increíble como explica con claridad lo que nos pasa, ese susurro en el oído que nos deja sin voluntad, que nos hace perder.

Todos escuchamos esa voz, pero, ¿podemos hacer algo?.

Si, pasar a la acción:

“El miedo detiene la acción, pero la acción la que mata al miedo”

El talón de Aquiles de nuestro Demonio de la Perversidad personal es pasar a la acción, levantarnos y hacerlo, proponernos terminar con esa tarea ahora mismo y dejar de decirnos a nosotros mismos “Ojala pudiera”, para empezar a decirnos. Yo puedo.



Posteado por: Loco Atardecer | 7 diciembre 08

El nudo persistente

Norberto R. J.

Foto: “Nudo marinero”

Era chico, unos 8 o 10 años más o menos; esa época teníamos la libertad de poder estar en la calle solos, eran otros tiempos y el barrio era una gran casa o un gran patio de juegos. Ese día había encontrado tirado en la calle muchísimo hilo, un hilo azul de nylon similar al de pesca, pero hecho un enredo, como si lo hubiese agarrado un huracán. Son esas cosas de chicos que son incomprensibles y ese hilo era mío, me lo había encontrado y estaba dispuesto a desenredarlo.

Caminaba por la calle con mi madeja de hilo y mientras caminaba hacia casa iba intentando desenredarlo; cuando el nudo se hizo mas difícil me paraba para poder concentrarme mejor. Estaba concentrado en el mayor nudo de hilo nunca visto antes, parado frente a una puerta y no me percaté de la presencia de un hombre casi a mi lado. Él, que estaría “tomando el aire”, miraba mi afán por el nudo y mi empecinamiento.

De pronto su voz me despertó de la concentración y me dijo: “es mas fácil si agarras una punta y tiras fuerte, si no afloja tiras del otro extremo. Así va a ser mas fácil”. Yo lo miré de tal manera, que sin yo pronunciar palabra me dijo: “Enserio, proba”. Yo, todavía sin pronunciar palabra me fui con mi nudo a otra parte. Ese nudo estaba duro, eran decenas de hilos en decenas de nudos fuertes. De pronto decidí probar… ¡Que raro! ¡tirando de una punta en vez de apretarse mas se afloja!, impensable pero al final deshice todos los nudos y por fin logre rescatar mi hilo y transformarlo en ovillo.

A los días me volví a encontrar de casualidad con este hombre, supongo que otra vez “tomando el aire”, esta vez me acerqué y le dije que había funcionado, que su consejo me había servido y el me dijo: “Cuando tengas un nudo cualquiera, algo que no puedas deshacer, antes de empezar a tirar tenes que analizarlo, ver como está enredado, y una vez que logres comprenderlo vas poder encontrarle solución.”. Le di las gracias, supongo, y me fui.

Es increíble a veces como un simple consejo te puede ayudar a resolver los problemas más difíciles, y como nuestra reacción es siempre creer que lo sabemos todo. Yo, que había pescado muchas veces y deshecho muchos nudos, pensaba que ya lo sabía todo sobre nudos…jeje, ¿sobre nudos a mi? debí haber pensado. Sin embargo me sorprendió que estuviera yo equivocado.

Es fácil creer que nosotros mismos ya lo pensamos todo, que sabemos como, pero hay veces en que, solo con abrirnos y escuchar, con pedir consejo, podemos desenredar ese nudo que creemos, no tiene solución.

Ese hombre además, sin quererlo o queriendo, me enseño a pensar antes de resolver un problema. Y no dejar que me domine esa extraña reacción humana, primitiva, casi cavernícola; esa reacción que nos hace golpear el control de la televisión cuando no funciona como si las pilas se recargaran a golpes, que nos hace agarrar un martillo para encajar una pieza que no entra hasta romperla, ese empecinamiento que nos quita la razón y no nos deja analizar primero que es lo que pasa, para resolver el problema.

Ver las cosas con perspectiva y pararse a analizar antes de: actuar, decir, hacer… Que, a veces, el nudo persistente parece no tener solución, hasta que un consejo nos ayuda, nos hace pensar, y quizás, cambiando la estrategia, resolverlo.

Posteado por: Loco Atardecer | 1 diciembre 08

Nubes de humo

Norberto R. J.

Foto: “No siempre es tormenta”

Los problemas se acumulan, como el polvo debajo del sofá del comedor que no movemos hace siglos. Y si es posible los dejamos ahí, sin resolver, olvidados o al menos perdidos concientemente para no tener que recordar que eso está ahí, esperándonos.

Es difícil de explicar con palabras algo que no se puede ver. Imaginemos que una persona nace sin poder ver los colores, solo ve el mundo en blanco y negro, entonces, ¿Cómo podemos hacer que entienda como es el color?. Así de difícil es el poder ver lo que nubla la razón, lo que nos nubla el entendimiento, lo que no nos deja resolver los problemas y hace evitarlos tratando de seguir inconcientes; pensando, como un niño, que si cerramos los ojos, el monstruo desaparecerá.

Es un mal día, salís de tu trabajo, te cruzas con gente que conoces y que te saluda, entras al coche, conducís hasta casa, llegas, vas a comprar pan, cruzas dos palabras con el cajero del almacén, entras a casa, vas al baño, te haces un café, te pones a ver la tele y de pronto entro yo y te digo. Contame detalladamente todo lo que paso desde que saliste del trabajo y … no te acordas de nada, solo tenés algún recuerdo borroso, nada más.

Eso es lo mismo que sucede con los problemas. Los problemas son nubes de humo que nublan nuestra razón, que nos impiden ver, distinguir, pensar, recordar, querer, sentir. Nublan nuestra cabeza y nuestro corazón. Y la única forma de solucionarlo es despertando de ese sopor, abriendo los ojos, despertando de esa mente nublada que no nos deja ver, abriendo los ojos y queriendo ver.

Si no podemos reconocer nuestros problemas no podemos solucionarlos.

Por eso hay que hacer algo, y conseguir ver las cosas con claridad, si podemos despejar esas nubes de humo que nos nublan la vista y no nos dejan ver la vida tal como es, vamos a poder enfocar los problemas desde otra perspectiva.

Por un minuto deja de pensar y, por ejemplo, salí a la calle o al balcón, mira los árboles con detenimiento, el suelo, las baldosas, cruza enfrente y mira el frente de tu casa detalle por detalle, abrí los ojos, mirá el rostro de la/las personas con las que vivís y recordá lo que te une a ellas. No te enganches ese día ni con la televisión, la PC o la radio, hace algo que te guste y que hace tiempo que no haces. Busca una charla tranquila con alguien, de esas que no tenes nunca porque te falta el tiempo, o porque no sos de los que le preguntan a los demás como están. Salí a tomar un café con tu pareja, con tu hija, con tu hermano, con alguien con la que no hables habitualmente en privado y preocupate por como está esa persona, que le pasa, o pedí consejo.

Si vemos dos horas de televisión, que importa quitarnos una hora de la caja tonta, para dedicarnos solo por un día a tomar un café con una persona a la que quieras. Salir a un bar, dos cafés y una charla. Seguro que lo vas a repetir.

Te preguntarás que tiene que ver todo esto con resolver los problemas… la respuesta es sencilla. Abrir los ojos es poder mirar, ver, y para eso es necesario abrir la mente pero también abrir el corazón, detenernos un momento, para no vivir continuamente en un recuerdo borroso que hace que se pase tu vida sin darte cuenta. Porque en ese recuerdo borroso estas perdiendo lo esencial y no te deja ver las cosas importantes que tenes a tu alrededor.

Tenes problemas. Si. ¿Pero que solución es el vivir enajenado, metido en una rutina, aislado, sin querer hablar?.

Es evidente que hay que cambiar y eso no puede ser de a poco. Porque, una vez que hayas disuelto las nubes de humo que causan tus problemas y hayas abierto los ojos y puedas ver con claridad, que es lo esencial y que no lo es, vas a poder buscar una solución con la mente abierta, despierto; pudiendo contar con los que te rodean y que has hecho otra vez parte de tu vida, y por sobre todo, vas a poder valorar desde otro punto de vista tus posibilidades para resolverlo y si no tienen solución, no preocuparte por ello y vivir la vida, que para eso estamos aquí.

Evidentemente. Hay que hacer algo, y tenemos que empezar ahora.


Posteado por: Loco Atardecer | 28 noviembre 08

La voluntad tiene mala memoria

Norberto R. J.

Foto: “Tentación de verano”

La voluntad, esa pequeña parte de nosotros que no tiene arreglo, que vino fallada de fábrica y que, aunque tuviéramos la garantía para cambiarla, nunca lo haríamos. Por falta de voluntad.

Es que, si la Justicia es ciega, la voluntad tiene mala memoria. Para bien de los que venden ilusiones impresas en papel. La dieta de todos los veranos, es decir, la mágica dieta de la luna, la lunatica dieta de la NASA, la dieta de los 5 días, la disociada (que suena a que algo va mal), y no se cuantas mas. Y mientras mi cabeza pensaba ir a San Google para ampliar mis conocimientos sobre lo imposible, de pronto se cruzó en mi cabeza: ¿Habrá que dejar de comer lo que me hace mal?
-Oh…- dije, y me quedé mudo.

¿Por qué la respuesta siempre es la sencilla, la que conocemos, y seguimos buscando empecinados en la bola de cristal?

Es que, ¿Es acaso más fácil hacer una estricta dieta que nos exige comer ciertas cosas, cada dos horas, pasar hambre, beber 2 litros de agua, etc, etc., que simplemente dejar de comer lo que nos hace mal?, ¿Acaso no conocemos que es lo que no debemos comer?.

No digo que no haga falta un médico o un nutricionista o lo que sea, pero, para contribuir con nuestra salud lo que nos hace falta es la maldita voluntad.  Veamos que, antes de empezar la dieta hacemos “la despedida”, el domingo claro, porque las dietas se empiezan los Lunes. ¿A quien engañas con la “despedida”?, si en realidad estas dispuesto/a a bajar de peso ¿Hay que esperar al Lunes?. Y si empezamos una dieta de, digamos… 30 días ¿No contamos como presos cuanto nos queda para terminarla?, ¿Y que pensamos que va a pasar cuando termine la dieta?, ¿Vamos a ser delgados para siempre?. Pues no, lo que va a pasar es que vamos a volver a subir de peso. Simple, duro, claro, concreto.

Entonces, será que hay que hacer un cambio definitivo y mentalizarnos de que la única forma de bajar de peso es simplemente cambiar nuestros hábitos alimenticios. Y saber que debemos cambiarlos para siempre.
Lástima que no puedo ver sus caras y la lágrima en los ojos. ¡Si! no se puede adelgazar comiendo un pan entero por comida. Lo siento. La dieta mágica de, Dr. Comadetodo Peronomezcle, es un truco en el que todo el mundo cae y que a unos pocos le da un resultado, ojo, momentáneo.

Vamos a ver una cosa, entre nosotros, todos sabemos que las pastas engordan… si no las mezclas con xxxx dicen que no engordan… no nos engañemos, si dejamos de comer pastas sabemos que será mucho mejor. Lo mismo con el pan, con los dulces y… una larga lista de cosas que, lo sabemos mucho mejor que nadie. ¿Por qué?. Porque somos gordos y ya pasamos por miles de dietas.
Somos expertos en saber lo que no hay que comer y también en comer todo eso que no debemos.
Y ahí está, esa es la revelación, simple sencilla a tu alcance, sin pasar hambre, sin horarios estrictos, para todos los bolsillos, fácil… pero de por vida.

Dejar los alimentos que nos engordan no es una cuestión de voluntad, sino más bien de costumbre. Y para esto necesitamos decirnos un día “Hay que hacer algo y tenemos que empezar ahora”.  Y a partir de ese momento dejar esos alimentos que nos engordan, que nos hacen daño y con la mente enfocada a estar mejor con uno mismo andar un camino largo pero sencillo.

Cuando pasen 3 o 4 meses y te veas y te sientas mejor te lo vas a agradecer.
Y ojo, no te engañes, hay que dejar de comer esas cosas, si, pero un médico o dietista te puede ayudar si le explicas que no buscas una dieta, sino cambiar tus hábitos de alimentación.

¡No caigas en la trampa de la balanza!, pesate un día y no te vuelvas a pesar hasta que pasen esos 3 o 4 meses, porque tu cuerpo tiene acumulado mucho de lo que estás comiendo,  tardará un tiempo en eliminarlo y no sabes cuanto. Lo mejor en un cambio definitivo es que no es necesario esperar un resultado determinado, es un camino y no una meta. Pero está claro que será algo que vas a notar al paso del tiempo sin pesarte, porque el cinturón no engaña, ni los tobillos, ni tu cintura, ni tu humor.

Si vas a empezar un cambio puede ser en cualquier momento,…  inclusive ahora, después de terminar de leer esta línea.

Posteado por: Loco Atardecer | 23 noviembre 08

Tu casualidad

Norberto R. J.

Foto: “Venido al mundo”

¿Alguna vez te pusiste a pensar que sos una casualidad?… ya se, ya se, que tenes otras cosas en que pensar, pero a pesar que no me gustan las matemáticas hay algo curioso:

Siempre sos hijo de madre y padre (o sea de dos personas).

Para fabricar un ser humano hacen falta dos personas (hasta que nos clonen). Es decir, para que estés acá ahora leyendo esto tuviste que ser fruto de un momento “intimo” o publico, vaya uno a saber, entre dos personas. Por el momento podemos decir: Yo = padre+madre (dos personas).Pero tus padres también son hijos de dos personas que se “unieron” (para él 30 minutos y para ella 30 segundos).

Entonces:

Yo =padre+madre

Padre = abuelo paterno+abuela paterna y Madre = abuelo materno+abuela materna

No te asustes porque haya cifras y lee lo que sigue con detenimiento, no hay que ser un genio para entenderlo.

Calculando:
Yo = 1 persona = 0 coitos (uso mucho el PC)
1 generación = 2 personas (nuestros 2 padres) = 1 coito  
2 generaciones = 4 personas (nuestros 4 abuelos)= 2 coitos
3 generaciones = 8 personas (nuestros 8 bisabuelos)= 4 coitos
 
10 generaciones = 1.024 personas = 512 coitos
20 generaciones = 1.048.576 personas = 524.288 coitos
 
 
1 generación = 30 años
20 generaciones = 600 años
 

Es decir desde hace 600 años debieron conocerse 1.048.576 personas, las cuales tuvieron que realizar 524.288 coitos, para que estuvieses ahora leyendo esta página.

En 2010 años, desde cristo hacia acá:

2.010

años

67

generaciones

147.573.952.589.676.000.000

personas

Ciento cuarenta y siete trillones, quinientos setenta y tres mil novecientos cincuenta y dos billones, quinientos ochenta y nueve mil seis cientos setenta y seis millones

73.786.976.294.838.200.000

coitos

En medio de todo esto hubo, personas que murieron, accidentes, desastres naturales, esterilidad, y largos etc. que hacen que seas una casualidad en la cual participo toda esta gente (y todos esos coitos). Cualquier eslabón que se hubiese roto, hubiese hecho que no estés ahora aquí.

Entonces, si esa suma de casualidades existieron, para que hoy estemos aquí, creo que tenemos que dar gracias por este regalo que nos hicieron al dejarnos vivir este trocito pequeño que llamamos vida.

Y vivirla, disfrutarla y aprovecharla. Que para eso estamos aquí.

Posteado por: Loco Atardecer | 30 octubre 08

Como hago ahora que he empezado

Norberto R. J.

foto: “Ventana de la prisión”

Eso quisiera saber yo. Ya he empezado… estoy perdido!!… tendre que seguir para siempre… hasta que Internet colapse, los ordenadores ya no tengan teclas,  o muera de viejo, de cansancio, o de aburrimiento.

¡Ya se!, ¡Eureka!… Hago como con la dieta y lo dejo cuando nadie se de cuenta que me he comido media barra de pan con la ensalada y el pescado. Y que me como un helado que disimulo poniéndole edulcorante al cafe…

Pero, si no tengo mas remedio, si no hay una salida, me quedaré aquí, escribiendo y mirándo por las pequeñas ventanas (windows), que son la única vista que tengo, hacia la libertad.

Posteado por: Loco Atardecer | 30 octubre 08

¿Porque voy a escribir un blog?

Norberto R. J.

foto: “El reloj”

De pronto pense que editar un blog es como crear una obligación, de esas que te impones un domingo desapacible tumbado en el sofá de casa mirando por la ventana…”El Lunes empiezo la dieta”, en fin, esas promesas nacidas del estar con la mente perdida y que nacen de esa parte de nuestro inconciente que te dice “hay que hacer algo” y que en el momento no recuerda que solo los Domingos en el sofá y sin nada para ver en la tele es cuando nos hace falta “hacer algo útil”.

Así es como empiezo este blog, tumbado en el sofá, sin nada que hacer, sin nada que ver en la tele, mirando por la ventana, resfriádo, con fiebre, y pensando “hay que hacer algo”.

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