Posteado por: Loco Atardecer | 13 noviembre 09

La Pro-actividad

Salinas de Santa Pola

Foto: “Montañas de sal”.

La pro-actividad suena, a primeras, que voy a tener que ir saltando con la pelota en mano, haciendo rebotes cada dos pasos a la cuenta de un-dos, un-dos, todo lo largo del patio del colegio; pero poco tiene que ver esto con las clases de gimnasia en el patio del colegio, aunque voy a reconocer que la pro-actividad es un ejercicio.

La pro-actividad es simplemente hacer algo sin que te lo pidan, hacerlo antes, solo por el hecho de que sabes que hay que hacerlo. Bien, hasta ahí parece fácil, pero el caso es que son esas cosas que, además, podrías pedírselo a otro, por ejemplo:

Todos sentados en la mesa comiendo y decís “falta la sal”… este… osea… en realidad ¿la sal vuela sola hasta la mesa con esas palabras mágicas?, ¿Cómo estás sentad@ ya no podes levantarte?, ¿Hay peligro de desmayo por el esfuerzo de pararte e ir a buscarla?.

Y sus variantes:

-La comida esta buena, pero le falta sal.- (esperando que te digan ¿te la traigo?)

-¿Le pusiste sal?- (versión de la anterior pero si no te preguntaron cómo está la comida)

-¿Viste la sal?- (obviamente no es transparente, será que no está en la mesa)

-Pasame la sal. (Esto sabiendo que no está en la mesa y continuando: pensé que la tenías por ahí…¿?)

-Si vas a la cocina trae la sal- (que faltaría agregar a la frase: -y sino también-)

Todas estas frases me ponen hipertenso sin que la sal esté aún en la mesa, porque, si no tengo ganas puedo pedir, -¿podrías traer la sal por favor?-, -¿No te importaría traer la sal por favor?, -¿Podrías traer la sal que no tengo ganas de ir a buscarla?, que no pasa nada, puede pasar un día… perdón UN DÍA y es totalmente compresible, pero también podríamos levantar nuestro pesado culo, solo por el hecho de que te diste cuenta que falta la sal, sin llorar como un bebé sin chupete solo por hacer dos metros (a veces menos), abrir un armario y traer la sal.

Ser pro-activo es pensar por el otro, no por el hecho de agradar, ni esa noche tener sexo, ni porque ayer cocino ella o él entonces hoy me toca a mí, es darse cuenta que una actitud positiva devuelve una actitud positiva, y que, a pesar que la balanza no siempre es pareja, lo que hace esa pro-actividad es romper con el egoísmo de nuestra comodidad. Es la posibilidad de ver más allá de la tarea que no tenemos ganas de hacer y conseguir ver que, en realidad, lo que busco es que la persona que tengo al lado, (pareja, familia, amigo), te agradezca la voluntad o el esfuerzo, y que, en otra ocasión cualquiera, también tenga la misma actitud.

Puede ser que, según el caso en el que estamos pensando, podamos empezar con esta actitud positiva y no se devuelva, aunque seguramente que la otra persona lo notará. Pero no pasa nada si lo hablamos, si lo comentamos, si le decimos que estamos teniendo esa actitud para mejorar y le decimos abiertamente que esperamos lo mismo, le decimos que queremos una relación pro-activa (que sigue sonando clase de gimnasia o a yogurt con fibras), y le explicamos que nada es tan difícil, si lo hago por vos.

Y si no lo entiende, siempre queda la posibilidad de enviarle por email este artículo que, enseñar a otra persona a ser proactiv@, también es ser proactiv@.

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