Posteado por: Loco Atardecer | 7 marzo 11

La ley Marjorie (Margarita)

Foto: “Es verdad… pero si lo dice la televisión”

Marjorie (Margarita), es la única hija que tienen, unos padres que crecieron en los 80´s, lejos estaban ya de esa época dónde se tenía lo que se tenía y estaban ya metidos de lleno en la absurda carrera por tener cosas. Esta  “sociedad de consumo”, como la llaman, es ahora su sociedad y renunciar a ella es renunciar al estatus del “tengo”, por sobre el “soy”, ya que solo basta con aparentar ser, llenando de palabras los huecos vacíos de lo que en realidad no somos y mostrando el estatus del poder comprar y del tener.

En esa carrera frenética están inmersos los padres de Marjorie, que le ponen ese nombre por su abuela que era extranjera y decidieron no traducir.

Marjorie, una niña actual que, como todo niño, aprende de lo que ve, valora mucho el comprar cosas y el consumir, poco sabe de hacer, de esforzarse, y todo capricho le es cumplido, salvo uno, el comer comida rápida, es en lo único que los padres no le permiten, por lo que ella nunca había ido a una “hamburguesería”

Pero Marjorie, que sabía que cuando quería algo, la forma de conseguirlo era perseguir a sus padres hasta el hartazgo hasta cansarlos, era capaz de no parar por semanas hasta que sus padres cedieran, y como todo ser que se adapta para conseguir lo que quiere, Marjorie entró en modo anarquista, dejando bien claro que quería ir a comer esa hamburguesa y que por eso, empezaría la guerra.

Los padres, utilizaron todas sus artes, y le explicaron que no tenían dinero para ir, que tenían muchos pagos, pero Marjorie no cesaba, la guerra estaba en plena marcha, pero ella sabía que siempre ganaría y no dejaría de comer esa hamburguesa.

Los padres de Marjorie, aunque agobiados de pagos hasta arriba, con muchas cuotas por pagar, por vivir por encima de sus posibilidades económicas, acordaron llevarla a la hamburguesería para que se calmara y se centrara en los estudios. Marjorie con 6 años, había derrotado una vez más a sus dos progenitores, y con la sonrisa de satisfacción de los que “lo consiguen”, le dio un beso a cada uno prometiendo ser aplicada y buena (como lo promete siempre).

Al final el padre pidió algo de dinero ya que estaban a fin de mes y entraron en la hamburguesería con Marjorie a la cabeza, que corría hacia el mostrador. Pidió la hamburguesa y todos los accesorios posibles y ese día sintió una vez más el sabor de ganar y por primera vez una hamburguesa.

Al otro día por la mañana Marjorie no se sentía bien y se levantó con fiebre, se sentó a desayunar y tras hacerlo, vomitó todo, obviamente los padres se preocuparon, era Domingo, así que la madre la metió en la cama y pensó que había sido la comilona de ayer. Marjorie se durmió y después de dos horas, se levantó llorando y vomitó nuevamente, la madre cuando la lleva al baño vio que la niña estaba llena de granos y su cara y cuerpo con manchas rojas. Enseguida fueron al hospital.

Luego de estudios y pruebas, pudieron saber que había tenido una reacción alérgica grave y que, de no haber llegado a tiempo al hospital, le podría haber costado la vida. Indagaron los motivos y llegaron a la conclusión de que eran las hamburguesas, por lo que fueron a quejarse.

A la cadena multinacional de hamburgueserías una queja como esa no les importaba y le quisieron dar unos tickets para comer gratis otro día. El padre entonces pide el libro de quejas y hace una denuncia. Es en ese momento cuando se dan cuenta, que pueden sacar dinero, si algo les enseño esta sociedad, es que todo se puede llevar a los tribunales y que eso es dinero fácil, así que se ponen manos a la obra y llaman a los medios para mostrar el estado de Marjorie y contar su historia. Cuando están ellos en los noticieros, un abogado con ganas de ganar dinero los ve y contacta rápidamente con ellos y juntos empiezan una campaña de publicidad y juicios, que incluye demandas al estado y al ministerio de salud.

Tanto es así que el gobierno, ve que debe hacer algo frente a la opinión pública para “limpiar” la imagen y hace una jugada rápida, cesando del puesto a la ministra de salud. Asi, al reemplazarla, espera acallar un poco el ruido y mostrarse responsable, inicia pericias propias a la hamburguesería y a varios locales y cierra unos cuantos de ellos. Enseguida, grupos del movimiento vegetariano empiezan a manifestarse en contra de la comida rápida y los medios, ávidos de noticia, ponen este tema día y noche, inquietando a la opinión pública. El gobierno y su nuevo ministro deciden tomar cartas en el asunto y parar la ola, por la proximidad de elecciones y sale el ministro de salud a hablar a los medios explicando que la comida rápida y en general las comidas con altos contenidos de grasa matan a miles de personas por año y que se lanzará una ley para regular la venta de este tipo de comida, a la cual la gente ya le llama La Ley Marjorie.

Cómo la sociedad sigue convulsionada por todo esto y siguen las protestas por parte de grupos ecologistas, amantes de los animales y vegetarianos, en las puertas del senado y en la puerta de los locales de comida rápida, ahora en todos. El gobierno apura una ley que, según dice, es la primera ley en el mundo que protege a los ciudadanos de los efectos derivados del consumo de grasas, que salvará la vida de miles de personas. Y prohíbe la venta y producción de comidas con alto contenido en grasas, según unos estándares fijados por el ministerio de salud y que se ampliará a todo tipo de comida que se venda en restaurantes, supermercados, bares, etc. La gente ya empieza a dividir sus opiniones, pero existe una gran presión por parte de otros grupos para ir más allá, así como de los empresarios para que no se lleve a cabo, pero la presión política es más fuerte ya que la presión del dinero y algunas cadenas se apuntan a la venta de comida baja en grasas como medio de publicidad, otras cadenas cerrarán dejando a mucha gente sin trabajo.

La historia de Marjorie comenzó a dar la vuelta al mundo por todas los medios y Marjorie y sus padres, que eran invitados a todos los programas de televisión por ser el caso que “consiguió” mejorar la salud de los niños y combatir la obesidad infantil, empiezan una serie incansable de presentaciones en la tv, reportajes, anuncios publicitarios, y además del juicio y del dinero que recogieron, ya era ese, un rentable modo de vida.

En el país vecino ven que esta ley va a ser una buena punta de lanza política y deciden sumarse a la campaña y hacen público que ellos también se sumarán, pero restringirán aún más la venta de productos grasos. Lo que hace que el gobierno se de cuenta que debe ir un poco más allá y hace una ampliación a la ley Marjorie y prohíbe ahora, la producción de todo tipo de comida con contenido graso y limita la venta de productos con cierto contenido en azúcar, haciendo ver que los productos que se prohíben son los que van dirigidos principalmente a los niños, ya que el gobierno a comenzado una fuerte campaña para evitar la obesidad infantil.

Estas medidas resuenan en todo el mundo y los gobiernos se dan cuenta rápidamente que estas medidas hacen ver a un gobierno como “progresista”, “avanzado”, y preocupado por el bienestar de sus ciudadanos, por lo que empieza a copiarse en varios países del mundo.

Pronto, el presidente siente que su gobierno es visto de pronto como un país más evolucionado y se da cuenta que tiene que hacer una nueva jugada, piensa que eso lo pondrá en los libros de historia, y reúne a un gabinete de ministros y asesores de imagen preparando la nueva jugada, esta vez, un plan de acción más completo.

Sabe que hay otras cosas que otros gobiernos intentaron hacer y que no habían podido por la fuerte oposición de los empresarios y decide comenzar toda una nueva ley de sanidad, creando un selecto grupo de estudio con unos medios económicos holgados, que pongan en marcha la lista de acciones progresistas que desean demostrar. Y comienzan una campaña millonaria que permite ganar las elecciones.

Una vez ganadas las elecciones necesitaban comenzar un plan de acción para las próximas, sabiendo que los cambios que propondrían, no serían fáciles de introducir, y más con la contra de los empresarios.

Así es como rápidamente el gobierno reúne a los grandes de cada sector y le ofrecen la jugada maestra de avisarles con unos años de anticipación para preparar sus productos permitidos antes que su competencia, compensando así las pérdidas millonarias por las restricciones, con la ganancia de quedar como únicos productores inmediatos de productos permitidos, sabiendo que luego las demás industrias no podrían seguirles el ritmo ni reconvertirse fácilmente. Con esta jugada consigue el gobierno hacer lo que otros no pudieron, es decir, tener también el apoyo de los gigantes de la industria y así mayor facilidad para introducir sus cambios.

Seguido, y en pos del bienestar de los ciudadanos, comenzaron a ir uno a uno sobre los temas que, ellos entendían, que podían servir para mostrase como un gobierno comprometido con sus ciudadanos, evolucionado y modelo. Después fue el azúcar, el tabaco, el alcohol, el café, y luego una larga lista de cosas pequeñas, que afectaban a colectivos pequeños que no tenían forma de defenderse, limitando todo tipo de deporte al aire libre a centros habilitados y homologados para “la práctica segura de deportes” que ya dejaron de ser al aire libre, y por supuesto, se quitaron de los medios todo el que estuviese en contra, y tuviese algo que  decir.

Tuvo que pasar un tiempo hasta que la ciudadanía fue digiriendo poco a poco los cambios y poco a poco, los medios y en especial, en la televisión, los que opinan pero no son nada, generaron esa sensación de que todo está bien, de que todo era correcto y mejor. Al final, esa porción de la gente que no es capaz de ver más allá de lo que dice la televisión, tomó partido y aceptó, unos pocos lucharon con palabras que fueron acalladas, por la presión mediática o por el descrédito ejecutado eficazmente, y desde luego, con la gran mayoría de la gente, que mira para otro lado con tal de no tener que salir del sofá.

Cómo en las guerras, gobiernos que se enfrentan son unos cientos, soldados que las luchan, unos miles, y afectados muchos millones, pero son millones silenciosos.

Así la ley llamada por los medios “la ley Marjorie”, fue ampliándose de tal manera que se cumplieran unas normas fundamentales: Que hicieran ver mejor al gobierno, que los distanciara del resto, que pareciera que era para proteger a los ciudadanos, y que hiciera que los mercados quedaran cautivos. Restringir favoreciendo a los grupos económicos más fuertes para controlar el mercado y que las personas no pudiesen hacer nada por su cuenta, que no fuese comprado con dinero.

Allí entraba internet, esa fuente de conocimientos dónde aún se puede aprender que con aceite usado y sosa se puede hacer jabón, inadmisible y difícil de controlar. Ya se había comenzado el trabajo de control, esta vez utilizando como excusa el control del Copyright, pero aún no era suficiente, había mucha información imposible de parar y mucha de ella era de dominio público, así que había que asegurarse de que se podría detener también ese poder de conocimiento, y lo más importante, esa herramienta de comunicación global que podía hacer que personas desconocidas, pudieran unirse para luchar por sus derechos y lo peor… sin salir del sofá.

Así comenzó todo, así es como sucedió, hoy Marjorie tiene 40 años, y está siendo detenida en este mismo instante y en directo, han encontrado en su casa dos tarjetas de música pirata y una película de piratas, también pirata,  la han atrapado intentando hacer el amor con un hombre, sin permiso del gobierno, sin los estudios previos, ni examen de compatibilidad; con un policía de encubierto que al estar en situación, le labró el acta correspondiente, y la puso a disposición judicial.

Seguramente serán 3 años de cárcel entre todo, más multa, más costas, y ella alegará demencia o algo así, y dirá que ya ha recapacitado y dará gracias al gobierno, por proteger a los ciudadanos.

Menos mal que a esto le llaman democracia “el gobierno del pueblo”,… menos mal.

Gracias a todos por haber leído este blog ya que este será el último artículo que escriba en el mismo, antes de que lo cierren. Me vendrá a buscar la policía en cualquier momento por ser uno que aún se resiste a vivir así, es más, ya han tocado a la puerta y serán ellos. Huiría pero tengo el dichoso chip implantado, como todos nosotros después de los 18,  y de poco valdría ser un prófugo por unas cuantas horas.

Espero que, antes de que el mes que viene, cierren por completo internet libre y pase totalmente al control del estado, puedan circular aún estas palabras y que alguien las guarde en papel, para las generaciones futuras.

Firmado.

http://www.hayquehaceralgo.wordpress.com / blog.haceralgo@yahoo.es

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